12 de agosto de 2026
Durante su recorrido por la Región del Biobío, la histórica Camioneta Verde y la reliquia de San Alberto Hurtado visitaron comunidades educativas, parroquias y localidades afectadas por los incendios forestales de enero y febrero de 2026. El recorrido permitió reencontrarse con el legado de un santo cuyo llamado a mirar al otro y comprometerse con quienes más lo necesitan mantiene plena vigencia.
En el marco del Mes de la Solidaridad 2026, la histórica Camioneta Verde y la reliquia del padre Hurtado recorrieron entre los días 7 y 9 de agosto distintos lugares de la Arquidiócesis de Concepción, llevando el recuerdo y el espíritu del santo chileno a comunidades educativas, parroquiales y sectores que fueron gravemente afectados por los incendios forestales de enero y febrero.
La visita se enmarcó en la campaña “Ven y verás”, que este año invita a Chile a detenerse y volver a mirar aquello que muchas veces preferimos no ver. No se trata solamente de mirar más, sino de mirar de verdad. De preguntarnos qué personas, situaciones y dolores estamos dejando fuera de nuestra mirada cotidiana. En ese sentido, la presencia de la Camioneta Verde en el Biobío adquiere un significado especial, llegar allí donde existen heridas y recordar que la solidaridad no termina cuando se apagan las llamas.
El recorrido también tuvo una novedad, piezas de la muestra permanente del Museo Padre Hurtado, Memorial de la solidaridad, acompañaron las actividades, fortaleciendo así el patrimonio social y cultural de Alberto Hurtado.
Una invitación a conocer a San Alberto Hurtado
El primer encuentro en la región se realizó el viernes 7 en la Universidad Católica de la Santísima Concepción, donde delegaciones de colegios católicos de la Arquidiócesis y representantes de pastorales universitarias participaron en una jornada de oración, reflexión y formación junto a la Camioneta Verde y la reliquia de primer grado de San Alberto. La misma que en 2005 estuvo presente en la canonización en Roma y que habitualmente se encuentra en la capilla de las Bienaventuranzas en el santuario.
La jornada permitió a los jóvenes acercarse a la vida, obra y legado del santo, profundizando en su testimonio de servicio, su preocupación por las personas más vulnerables y su llamado a vivir la fe desde la solidaridad cotidiana. La actividad incluyó una liturgia, momentos de oración y veneración de la reliquia, así como dinámicas, trabajo grupal y una presentación sobre la vida de San Alberto Hurtado.
Para la Fundación Padre Hurtado, uno de los principales desafíos de esta visita era precisamente acercar a las nuevas generaciones al hombre que está detrás del santo. “Queremos que ustedes conozcan al padre Hurtado y que su legado permanezca en sus corazones”, señaló María Paz Vega, directora ejecutiva de la Fundación Padre Hurtado, durante el encuentro.
La experiencia buscó mostrar que la solidaridad no es una tarea reservada para algunos, sino una forma concreta de vivir la fe en la vida cotidiana: en el colegio, en la universidad, en la familia, en el barrio y en cada espacio donde sea posible reconocer las necesidades de los demás.
La camioneta llevó solidaridad a las comunidades
El recorrido también llevó la Camioneta Verde y la reliquia a comunidades directamente vinculadas con las consecuencias de los incendios.
La tarde del mismo viernes de realizó la actividad en Florida, dónde la comunidad de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario recibió con alegría y devoción la visita, que incluyó una caminata desde el monolito hasta el estadio municipal y posteriormente hasta el templo parroquial, donde se celebró la Eucaristía. La comunidad recordó especialmente a las familias afectadas por los incendios forestales que golpearon el territorio durante el verano.
El padre Claudio Barriga sj, rector del Santuario Padre Hurtado, explicó que el sentido de esta visita va más allá de los símbolos que la acompañan. La Camioneta Verde y la reliquia permiten hacer presente “el espíritu del padre Hurtado, la inspiración de un hombre santo”, recordando a un hombre que se encontró profundamente con Cristo y que hizo de ese encuentro una vida entregada a los demás.
El recorrido por las comunidades continuó el sábado 8 en Punta de Parra, en la comuna de Tomé, donde la Camioneta Verde y la reliquia fueron recibidas en la Capilla María Medianera de Todas las Gracias. También fueron visitadas comunidades de Lirquén y Penco. Estas tres localidades experimentaron de manera particularmente dura los efectos de los incendios forestales de comienzos de este año. En estos territorios, la presencia de la Camioneta Verde quiso ser un gesto de cercanía con quienes continúan enfrentando procesos de recuperación y reconstrucción.
Volver a mirar cuando la emergencia deja de ser noticia
La elección de estos lugares expresa uno de los sentidos más profundos de la campaña “Ven y verás”. Las emergencias suelen concentrar durante algunos días la atención del país. Las imágenes de la destrucción recorren los medios, las comunidades se movilizan y se organizan ayudas, pero cuando la emergencia desaparece de las noticias, comienza una etapa mucho más larga, reconstruir viviendas, recuperar espacios comunitarios, recomponer vínculos y, muchas veces, mantener viva la esperanza. Por eso, regresar a estos territorios es volver a mirar.
Alberto Hurtado comprendió que mirar al otro no era un acto superficial. Su vida estuvo marcada por la capacidad de descubrir realidades que muchos preferían no ver y por la convicción de que la fe cristiana debía expresarse en un compromiso concreto con quienes se encontraban en mayor vulnerabilidad. Frente a la pobreza, la soledad, la exclusión, las emergencias y tantas otras situaciones que afectan a nuestra sociedad, el desafío sigue siendo el mismo: no pasar de largo.
“Ven y verás”: una solidaridad que se hace encuentro
La visita de la Camioneta Verde y la reliquia de San Alberto Hurtado culminó con la Caminata de la solidaridad, que reunió a fieles, agentes pastorales, voluntarios y representantes de distintos servicios solidarios de la Arquidiócesis de Concepción.
La peregrinación comenzó en las afueras del Hogar de Cristo y culminó en la Catedral de Concepción con la celebración de la eucaristía, celebrada por el Arzobispo, Mons. Sergio Pérez de Arce. Durante el recorrido se vivieron momentos de oración y reflexión en torno a tres dimensiones de la solidaridad: encuentro, misericordia y compromiso.
El sentido de “Ven y verás”.
Ponerse los Anteojos de la Solidaridad significa atreverse a mirar distinto, transformar la mirada en un gesto de esperanza y compromiso. En este Mes de la Solidaridad la invitación de la Fundación Padre Hurtado es hacerse presente, abrir los ojos, ampliar nuestro campo de visión y descubrir a quienes muchas veces permanecen invisibles.
Porque, como nos recuerda el testimonio de San Alberto Hurtado, la solidaridad comienza cuando dejamos de mirar al otro desde lejos y decidimos acercarnos.
