23 de febrero de 2026

La celebración del año jubilar dedicado a San Francisco de Asís por parte del Vicariato Apostólico de Arabia Meridional —proclamado por el Papa León XIV a principios de 2026—, está marcada por la presencia de una reliquia distintiva: una piedra del altar de la Iglesia de la Porciúncula, un lugar central para la espiritualidad franciscana. ACI Mena —agencia en árabe de EWTN— entrevistó al Obispo Paolo Martinelli, Vicario Apostólico de Arabia Meridional y franciscano capuchino, sobre la celebración de este año jubilar y el simbolismo de recibir una reliquia de un lugar tan estrechamente vinculado a San Francisco y su profundo significado. Mons. Martinelli afirmó que la recepción de la reliquia es una expresión de fraternidad entre las diversas comunidades franciscanas y un signo de comunión entre la Iglesia de Asís y su vicariato apostólico, especialmente porque muchos de los sacerdotes que sirven en el Golfo pertenecen a la familia capuchina. Además, destacó que la donación de la reliquia, de parte de los Frailes Menores de la Provincia Seráfica de Umbría y Cerdeña, coincide con la celebración del 800 aniversario de la muerte de San Francisco y refleja la herencia franciscana que configura la vida del vicariato apostólico. “La historia pastoral del vicariato está estrechamente ligada a la tradición franciscana, en particular a través del servicio de los misioneros capuchinos que vinieron de Francia y Toscana, y posteriormente de diferentes partes del mundo”, afirmó. “A nivel personal, tengo una estrecha relación con los frailes menores de Asís, ya que trabajé con ellos en el ámbito académico y pastoral”, añadió. Mons. Martinelli dijo que el vicariato había iniciado los preparativos para conmemorar el 800 aniversario de la muerte de San Francisco incluso antes de recibir la reliquia. Afirmó que la decisión de la Santa Sede de proclamar un año jubilar expandió la celebración más allá del mundo franciscano para incluir a toda la Iglesia, animando a los católicos a redescubrir la espiritualidad de San Francisco y su testimonio de libertad, paz, fraternidad y amor por la creación.

Una peregrinación espiritual El obispo afirmó que el vicariato apostólico ha preparado iniciativas pastorales, programas catequéticos y publicaciones para ayudar a los fieles a profundizar su conocimiento de San Francisco y a orar según su espiritualidad. Anunció que la iglesia de San Francisco en Jebel Ali, la iglesia de San Francisco en la Casa de la Familia Abrahámica en Abu Dabi y la iglesia de San Antonio en Ras Al Khaimah servirán como centros dedicados a la celebración y la peregrinación, mientras que también se animará a las parroquias de Omán a organizar iniciativas similares. Asimismo, destacó las festividades clave asociadas con San Francisco: la Fiesta del Perdón de Asís (2 de agosto), la Fiesta de los Estigmas de San Francisco (17 de septiembre), el aniversario de su muerte (3 de octubre) y su festividad (4 de octubre). Además, dijo que la continuación del año jubilar durante la Navidad ofrecerá la oportunidad de contemplar el misterio de la Encarnación a través de la espiritualidad franciscana. No parece probable que la reliquia viaje a los países del Vicariato Apostólico de Arabia del Norte, ya que “cada vicariato apostólico tiene su propia organización para iniciativas pastorales, aunque siempre es posible la cooperación”, afirmó Mons. Martinelli. Sin embargo, lo acompañará durante sus visitas pastorales a las parroquias de los Emiratos Árabes Unidos y el Sultanato de Omán. “Cada visita pastoral estará bajo la protección de San Francisco e iluminada por la guía de su espiritualidad”, afirmó. “El viaje de la reliquia es como una peregrinación espiritual entre las parroquias del vicariato apostólico”, señaló.

Un hombre de paz San Francisco es considerado un hombre de paz y reconciliación. Si bien las fuentes que documentan su encuentro con el sultán al-Kamil en Egipto provienen únicamente de la tradición cristiana, dijo Mons. Martinelli, el episodio “parece haber dejado un buen recuerdo que permitió la presencia continua de frailes franciscanos en Egipto, Tierra Santa y otros lugares con mayoría musulmana, y ha permanecido como un poderoso símbolo de diálogo y respeto mutuo”. Mons. Martinelli mencionó la visita del Papa Francisco a los Emiratos Árabes Unidos en 2019, relacionada con el 800 aniversario de ese encuentro. «Podemos entender la presencia de una reliquia de San Francisco en países de mayoría musulmana como un recordatorio de este encuentro histórico y una señal que fomenta el diálogo interreligioso», afirmó. La reliquia es una de las piedras del altar de la iglesia de la Porciúncula que los frailes menores recogieron durante las obras de restauración tras el terremoto que azotó Asís en 1997, conservándolas como reliquias sagradas. La Porciúncula es un importante punto de referencia espiritual para los franciscanos de todo el mundo, «porque allí comenzó todo». Allí, San Francisco reconoció su vocación al escuchar el Evangelio sobre el llamado del Señor a los apóstoles. Allí, junto con los primeros frailes, comenzó su reunión anual conocida como el «Capítulo de las Esteras». Y allí, según la tradición, San Francisco murió hace 800 años.