09 de abril de 2024

Nacido en el año 270 en Tesalónica (hoy Salónica, ciudad de Grecia), a Demetrio le tocó vivir en un tiempo de persecuciones y asesinatos cristianos por parte de los emperadores romanos.

Tuvo en su origen una dualidad de esas que marcan vidas. Sus padres le enseñaron la religión cristiana en secreto desde muy niño advirtiéndole de los peligros. Y Demetrio, por otro lado, nació con el don de la fortaleza, la agilidad y la sagacidad, lo que lo convirtió en edad temprana en un calificado militar del Ejército Romano, viajando a distintas batallas por Europa.

La palabra de Cristo había colmado el alma de San Demetrio de Salónica y a escondidas, como hacían sus padres con él, empezó a enseñar el evangelio entre los soldados, logrando que muchos se interesaran o se convirtieran al cristianismo.

Por su talento militar, el emperador Maximiano, enemigo declarado del catolicismo, nombró a Demetrio gobernador y militar de Tesalónica, con la difícil función de defenderla de enemigos. Y Demetrio cumplió mientras seguía evangelizando.

Ya a principios del siglo IV, Demetrio seguía con hábitos militares mezclados con los de rezar y ayunar rezando a Dios. Y convenció a su asistente Lupp para que distribuyera sus propiedades a los pobres como él lo había hecho. El emperador Maximiano, enfurecido, lo llamó a Panonia, cerca de Sirmio (hoy Serbia), al regreso de una campaña militar. San Demetrio concurrió ante el emperador y confesó su amor por Cristo en un año que, se cree, fue el 306. El emperador lo mandó a ejecutar sin más.

Enterraron el cuerpo del mártir por la noche, y Lupp, su fiel servidor, tomó la túnica de su amo llena de su sangre y cuenta la tradición que con esa túnica se produjeron muchos milagros por obra y gracia de la fe de San Demetrio.

La devoción por este militar católico creció en todo oriente y en especial en Salónica, Grecia, donde lo habían amado. Al punto que ya en el siglo V el prefecto de Iliria, Leoncio, construyó dos iglesias en honor a San Demetrio. Una en Serbia y otra en Salónica, su ciudad.

Desde entonces, venerado en la iglesia de Salónica, San Demetrio se convirtió en santo de la Iglesia Católica, y en patrono de Venecia, Estambul, de todos los soldados y de su ciudad, Salónica.