24 de febrero de 2026

La práctica piadosa del ayuno y la abstinencia en Cuaresma están principalmente relacionadas con la comida, pero no son las únicas formas de penitencia posibles. San Juan Bosco enseñaba que también se puede ayunar usando las partes del cuerpo. Esta incitación piadosa del fundador de los salesianos a practicar tipos de ayuno atípicos se realizaba al tiempo que cumplía de forma rigurosa con las directrices prescritas por la Iglesia Católica para el tiempo litúrgico previo a la Semana Santa. Según se detalla en el tomo número12 de las Memorias biográficas de Don Bosco, un día el santo recomendó a los jóvenes ayunar a través de un acto de dominio sobre su cuerpo. “No permitan nunca, mis queridos amigos, que el cuerpo mande; mortificadlo durante esta mitad de la Cuaresma, que aún nos queda”, enfatizó el padre y maestro de la juventud.  Para esto los animó a hacer ayunar a los ojos, es decir, no mirar imágenes, pinturas o fotografías contrarias a la virtud de la modestia, evitando además leer libros inmorales o contrarios a la fe. Con respecto a los oídos, les mandó huir de conversaciones que puedan ofender la pureza y de participar en murmuraciones. Para hacer ayunar a la lengua, Don Bosco los alentó a desterrar toda palabra que pueda escandalizar a los demás, las bromas pesadas y el hablar mal de alguien. Más adelante, recomendó no andar quejándose del calor o el frío, soportando con paciencia las contrariedades y tolerando con caridad los defectos de los demás. En resumen, no realizar algo que vaya en contra del buen ejemplo. “Una cosa más quiero recomendarles todavía. Comulguen frecuentemente y con fervor. Si reciben a Jesús con frecuencia en su corazón, su alma quedará tan fortalecida por la gracia, que el cuerpo se sentirá obligado a obedecer al espíritu”, concluyó el santo.