15 de octubre de 2026

San Peregrino Laziosi, conocido como el “santo del cáncer”, fue un sacerdote servita del siglo XIV cuya curación milagrosa inspira a católicos que rezan por la salud del Papa León XIV.

Mientras el Papa León XIV se recupera en el Hospital Gemelli de Roma de una cirugía que confirmó un cáncer de pulmón, católicos de todo el mundo rezan por su salud. Muchos recurren a un sacerdote de la Orden de los Siervos de María del siglo XIV, conocido desde hace mucho tiempo como el “santo del cáncer”: San Peregrino Laziosi.

De los golpes a la penitencia Según un relato del P. Lawrence G. Lovasik, SVD, publicado en la biblioteca de EWTN, San Peregrino nació en 1260 en Forlì, Italia. Era el único hijo de una familia acomodada y, durante su juventud, se puso del lado de la facción de la ciudad contraria al Papa. Cuando San Felipe Benizi, de la Orden de los Siervos de María (servitas), llegó a Forlì para predicar la paz en nombre del Papa Martín IV, fue recibido con insultos, piedras y golpes de palos. Peregrino le dio una bofetada en el rostro. Felipe respondió ofreciéndole la otra mejilla y rezando por el joven. Conmovido por aquel gesto, Peregrino corrió tras el fraile cuando este se marchaba. Se arrodilló para pedirle perdón y prometió cambiar de vida. Según el relato tradicional, más tarde la Virgen María se le apareció en la catedral de Forlì y le dijo: “Ve a Siena. Allí encontrarás a unos hombres piadosos que se llaman mis siervos. Únete a ellos”. Peregrino recibió el hábito de los servitas en 1292. Según la tradición, durante 30 años nunca se sentó. En 1322, sus superiores lo enviaron a fundar una casa de la orden en su ciudad natal, Forlì, donde se hizo conocido como predicador y confesor siempre disponible para quienes acudían a él.

La noche anterior a la amputación En los últimos años de su vida, Peregrino desarrolló una dolorosa lesión cancerosa en un pie. Lovasik relata que su “fétido olor a gangrena” era tan intenso que la gente evitaba acercarse a él. Los cirujanos decidieron amputarle la extremidad. La noche anterior a la operación, Peregrino pasó varias horas rezando ante una imagen de Cristo crucificado, hasta que se quedó dormido. En un sueño, Jesús pareció extender la mano desde la cruz y tocarle el pie enfermo. Al despertar, estaba curado. Según el relato, los médicos ya no encontraron ningún rastro de la enfermedad. Peregrino murió en 1345, cuando tenía alrededor de 80 años. Fue beatificado en 1609 y canonizado por el Papa Benedicto XIII en 1726. Su fiesta litúrgica se celebra el 1 de mayo. Sus restos descansan en la Basílica de San Pellegrino Laziosi, en Forlì. La devoción al santo se ha extendido mucho más allá de Italia. En Estados Unidos, por ejemplo, se le venera en el Santuario Nacional de San Peregrino, ubicado en la Basílica de Nuestra Señora de los Dolores, en Chicago, ciudad donde nació León XIV.

Oración a
San Peregrino

Santo Protector de los
pacientes de cáncer

San Peregrino, humilde servidor del Señor y de Santa María, ven en mi ayuda y sosténme en mi debilidad. La enfermedad invade mi cuerpo y hace la vida incierta, la tristeza empaña mi corazón y mi fe desfallece. Por tus súplicas, alcánzame una fe viva, y una esperanza firme, a fin de que Dios tenga compasión de mí, me libre de todo mal, sane mi cuerpo y se cumpla su voluntad en mí. Que en su ternura, sea fortalecido, en las pruebas y angustias que él me llame a vivir para ser siempre testimonio de su presencia en mi vida.

¡Oh San Peregrino, mi hermano en la fe, se mi protector y ruega por mí a Dios, Nuestro Señor, el Buen Pastor, a fin de que me conduzca un día a su morada de paz y de alegría, donde celebraré su amor, por los siglos de los siglos! Amén.

Padre nuestro, Ave María, Gloria.

¡San Peregrino, ruega por nosotros!

Letanía en honor
de San Peregrino

¡Señor, ten piedad de nosotros!
¡Cristo, ten piedad de nosotros!
¡Señor, ten piedad de nosotros!
¡Cristo, óyenos!
¡Cristo, escúchanos!

¡Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros!
¡Dios Hijo Redentor del Mundo, ten piedad de nosotros!
¡Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros!

¡Santa Trinidad que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros!
¡Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros!
¡Madre de los Dolores, ruega por nosotros!
¡Salud de los enfermos, ruega por nosotros!
¡Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros!

¡San Peregrino, ruega por nosotros!
¡Convertido en las oraciones de San Felipe, ruega por nosotros!
¡Afligido por la enfermedad del cáncer, ruega por nosotros!
¡Sanado por la mano desclavada de Jesús crucificado, ruega por nosotros!
¡Tú que convertiste a los pecadores más endurecidos
con la oración y el ayuno, ruega por nosotros!
¡Tú que recibiste los favores que le pediste a Dios, ruega por nosotros!
¡Tú que pusiste toda tu confianza en la oración, ruega por nosotros!
¡Tú que fuiste muy austero en la penitencia, ruega por nosotros!
¡Paciente en los sufrimientos, ruega por nosotros!
¡El más humilde en el sacerdocio, ruega por nosotros!
¡El más bondadoso de los afligidos, ruega por nosotros!
¡El más devoto de la Pasión de Cristo y los dolores de María, ruega por nosotros!
¡Víctima con Jesús y María por la salvación de las almas, ruega por nosotros!
¡Hacedor de milagros a los enfermos, ruega por nosotros!
¡Esperanza en los casos de enfermos incurables, ruega por nosotros!
¡Patrono universal de los enfermos de cáncer y de los que padecen llagas incurables, ruega por nosotros!
¡Gloria de la Orden de los Siervos de María, ruega por nosotros!

¡Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros! (3 veces)

Ruega por nosotros, oh glorioso San Peregrino,
para que alcancemos las promesas

de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén.