01 de junio de 2026
El mes de junio está dedicado especialmente al Sagrado Corazón de Jesús. En este mes recordamos el amor fiel e incondicional de Cristo por la humanidad. La devoción al Sagrado Corazón es, además, una devoción querida explícitamente por nuestro Señor, y cuyas raíces se hunden en los orígenes de la Iglesia misma, ahí cuando los primeros cristianos empezaron a meditar sobre las heridas del Señor. Particularmente, la herida del costado causada por la lanza del soldado romano nos remite al corazón abierto de Jesús.
El corazón abierto y la santa El 16 de junio de 1675, Jesús se le apareció a Santa Margarita María de Alacoque, a la que le pidió que alentara la devoción a su Sagrado Corazón. Ese día, el Hijo de Dios le mostró a la joven religiosa francesa su ardiente corazón. Santa Margarita, monja de la Orden de la Visitación de Santa María, compartió lo que había presenciado. Describió que del Corazón de Jesús emanaban llamas de amor; que dicho corazón estaba rodeado por una corona de espinas y que de él fluía sangre debido a una laceración. Además, sobre él se alzaba una cruz. “He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres; y, en cambio, de la mayor parte de los hombres recibo ingratitud, irreverencia y desprecio”, le dijo Jesús a la santa.
Dios ha pagado el precio por nuestra salvación El Papa Benedicto XVI, en Carta al Prepósito de la Compañía de Jesús del año 2006, señalaba que “la contemplación del ‘costado traspasado por la lanza’, en el que resplandece la ilimitada voluntad salvífica por parte de Dios, no puede considerarse como una forma pasajera de culto o de devoción: la adoración del amor de Dios, que ha encontrado en el símbolo del ‘corazón traspasado’ su expresión histórico-devocional, sigue siendo imprescindible para una relación viva con Dios». Asimismo el Papa añadía: “La mirada puesta en el costado traspasado del Señor, del que brotan ‘sangre y agua’ (cf. Jn 19, 34), nos ayuda a reconocer la multitud de dones de gracia que de allí proceden y nos abre a todas las demás formas de devoción cristiana que están comprendidas en el culto al Corazón de Jesús”. Los católicos podemos aprovechar junio para conocer mejor el amor de Cristo y demostrarlo con nuestras acciones. Que nuestro cambio de vida sea una respuesta al gran amor de Jesús, quien murió por nosotros y permanece en la Eucaristía para guiarnos hacia la vida eterna. Sagrado Corazón de Jesús, ¡en vos confío!
