Finalmente, los miembros de la Conferencia Episcopal instan al pueblo de Guatemala, a los líderes sociales y a aquellos con influencia en la vida social, a utilizar los “medios legales que la misma Constitución ofrece para expresar el descontento y la insatisfacción, sin recurrir a la violencia ni a ejercer ningún tipo de presión que coarte la libertad que cada ciudadano guatemalteco tiene”.