02 de marzo de 2026

El conflicto en escalada en Medio Oriente ha motivado un firme llamamiento a la paz por parte del arzobispo Paul S. Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés), quien emitió un comunicado urgente instando a Estados Unidos, Irán y a la comunidad internacional a “volver al diálogo y explorar todas las vías para una paz justa y duradera”. Mons. Coakley emitió el comunicado el 1 de marzo, cuando los ataques militares conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán entraban en su segundo día. “Mis hermanos obispos y yo unimos nuestra voz a la de nuestro Santo Padre y hacemos un llamamiento sincero a todas las partes implicadas para que la diplomacia recupere el papel que le corresponde”, escribió. “El conflicto creciente corre el riesgo de convertirse en una guerra regional más amplia”, alertó Mons. Coakley. “Como ha advertido el Santo Padre, nos enfrentamos a la posibilidad de una tragedia de proporciones inmensas”. Haciéndose eco del llamamiento del Papa León XIV durante su alocución del Ángelus del 1 de marzo —en la que advirtió que la violencia continuada podría crear una “espiral de la violencia” que conduzca a “un abismo irreparable”—, Coakley subrayó la contención, la diplomacia multilateral y la protección de las vidas inocentes. El prelado estadounidense pidió “un retorno al compromiso diplomático multilateral que busque salvaguardar el ‘bienestar de los pueblos, que anhelan una existencia pacífica fundada en la justicia’. Todas las naciones, los organismos internacionales y los socios comprometidos con la paz deben hacer todo esfuerzo para evitar una mayor escalada”. “En este momento crítico, invito a los católicos y a todas las personas de buena voluntad a continuar nuestras ardientes oraciones por la paz en Medio Oriente, por la seguridad de nuestras tropas y de los inocentes, para que los líderes elijan el diálogo antes que la destrucción, y busquen el bien común por encima de la tragedia de la guerra. Imploramos la intercesión de nuestra Santísima Madre, María, Reina de la Paz, para que ruegue por nuestro mundo atribulado y por una paz duradera”, escribió el arzobispo. El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron extensos ataques aéreos en todo Irán, dirigidos contra instalaciones militares, instalaciones de misiles balísticos, activos navales y sitios de liderazgo clave. La operación tuvo como resultado la muerte confirmada del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jameneí, junto con otros altos cargos y un número significativo de víctimas civiles. Según informó Associated Press, la televisión estatal iraní dijo que más de 200 personas han muerto y más de 700 han resultado heridas. La Casa Blanca describió la campaña, denominada Operación Furia Épica, como “una campaña militar precisa y abrumadora para eliminar la amenaza nuclear inminente que plantea el régimen iraní, destruir su arsenal de misiles balísticos, degradar sus redes terroristas aliadas y dejar inutilizadas sus fuerzas navales”. El presidente estadounidense Donald Trump dijo en un discurso el 28 de febrero, refiriéndose al “terror masivo” que ha resultado del apoyo de Irán a grupos terroristas, que “no vamos a tolerarlo más”. Trump afirmó que el programa de misiles nucleares de Irán sería “totalmente aniquilado” y que la campaña iba “adelantada” y podría durar varias semanas. En represalia, Irán lanzó oleadas de misiles y drones contra Israel, matando al menos a nueve personas e hiriendo a decenas en regiones centrales; y contra bases militares estadounidenses en países del Golfo como Baréin, Kuwait, Catar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Jordania. Al menos tres militares estadounidenses han muerto y varios más han resultado heridos, según el Pentágono y el Comando Central de Estados Unidos. Las explosiones continuaron en Teherán y en otros lugares, con Israel realizando nuevos ataques el 1 de marzo, en medio de alteraciones regionales que incluyen cancelaciones de vuelos y el aumento de las alertas.  Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.