19 de febrero de 2026
Con la celebración del Miércoles de Ceniza en la Catedral Nuestra Señora de La Paz, la Iglesia Católica en Bolivia dio inicio al tiempo de Cuaresma 2026 exhortando a los fieles a recorrer un camino «de adentro hacia afuera» y proponiendo que este tiempo no se convierta en “un espectáculo” para la aprobación externa, sino que sea un verdadero retorno al Señor mediante el ayuno, la oración y la limosna. La Eucaristía estuvo presidida por el Obispo de la Diócesis de El Alto y secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), Mons. Giovani Arana, y concelebrada por varios sacerdotes. En su homilía destacó que la Cuaresma es el tiempo de gracia en el que la Iglesia “nos toma de la mano y nos conduce al corazón del Evangelio”, invitándonos a entrar en un proceso auténtico de conversión. Para ello, animó a disponerse “sobre todo con el corazón, a escuchar la voz de Dios que nos habla de modo particular por medio de su Palabra y a acompañar esta escucha con la práctica del ayuno”.
Volver a Dios con todo el corazón El obispo aconsejó no vivir este tiempo simplemente como un tiempo de prácticas externas, ni como una tradición que se repite: “Vivamos la Cuaresma como un tiempo en el que recibimos de parte de Dios una llamada, la llamada a volver a Él con todo el corazón”, alentó. La conversión, aclaró, “es un movimiento interno, de adentro hacia afuera”, y no se trata de una conversión superficial, “se trata de rasgar el corazón, dejar que la palabra de Dios penetre en lo profundo de nuestra vida y nos impulse a cambiar”. Para ello, animó a escuchar a Dios “con docilidad, dejando que nos cuestione, nos consuele y nos transforme”. Tras animar a escuchar a Dios en el clamor de los pobres siendo solidarios con ellos, el prelado instó a tener presente que “este es el tiempo para convertirse, para cambiar; no mañana, no cuando tengamos más tiempo o cuando pensemos estar mejor dispuestos. Es ahora. La cuaresma debe ser vivida hoy”.
“No conviertan la religión en espectáculo” Al referirse a las tres prácticas de la Cuaresma: Limosna, oración y ayuno, señaló que “deben formar parte de la vida de todo discípulo y discípula de Jesús”, y recordó la enseñanza de Jesús sobre no hacerlo para ser vistos ni para la aprobación humana: “No conviertan la religión en espectáculo, no hagan de sus buenas obras actos de proselitismo para recibir aplausos”, advirtió. Sobre el ayuno, indicó que no es sólo una práctica alimentaria de abstinencia, sino que constituye “un signo, un lenguaje del cuerpo que espiritualmente expresa un deseo más profundo, hambre de Dios”. “Ayunar es conocer que no solo de pan vive el hombre, es tomar distancia de aquello que nos domina, la comodidad excesiva, el consumo compulsivo, la dependencia de la tecnología, la superficialidad, el egoísmo, cada uno debe preguntarse, en esta cuaresma, ¿en qué necesito ayudar para ser más libre?”, instó. En ese aspecto, y retomando el mensaje del Santo Padre, animó a “renunciar a palabras hirientes, el juicio inmediato, hablar mal de quienes no están presentes y no pueden defenderse de las calumnias”, y cambiarlo por “la amabilidad en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas”.
Vivir la Cuaresma con decisión “Todos necesitamos volver al Señor. Invito a vivir esta Cuaresma con decisión. Que en nuestras comunidades y parroquias haya espacios de adoración, celebraciones penitenciales, lectio divina, rezo del viacrucis”, enumeró. “Que nuestras familias recuperen la oración en familia, en casa”, dijo y animó a no dejar “que este tiempo pase como uno más”. El obispo exhortó a recordar que “la ceniza que hoy recibiremos nos recuerda que somos polvo y al polvo volveremos. Pero también nos recuerda que ese polvo está llamado a la gloria. El pecado no tiene sobre nosotros la última palabra. La última palabra es la misericordia, la resurrección”.
