07 de julio de 2026
Símbolo del patrimonio cristiano y una de las máximas expresiones de la arquitectura gótica, la Catedral de Notre Dame de París atrae cada año a millones de turistas y peregrinos procedentes de todo el mundo.
El devastador incendio que sufrió el 15 de abril de 2019 provocó una ola de solidaridad internacional sin precedentes para garantizar la recuperación del emblemático templo.}
Aunque la catedral volvió a abrir sus puertas al culto en diciembre de 2024, las obras de restauración aún no han concluido. Las autoridades francesas han presentado ahora una fase definitiva de intervenciones que se realizará entre 2027 y 2033 y que requerirá una nueva campaña de recaudación, destinada a obtener 130 millones de euros.
La inversión prevista asciende a 150 millones de euros. De ese monto, cerca de 20 millones ya están asegurados, mientras que el resto deberá proceder de donaciones de particulares, empresas y entidades colaboradoras, siguiendo el esquema de financiación que permitió reconstruir el monumento tras el incendio.
“Nuestro objetivo es completar definitivamente la restauración de la catedral”, afirmó Philippe Jost, presidente de Rebâtir Notre-Dame de Paris, en una entrevista con el periódico católico francés La Croix.
El programa contempla alrededor de una docena de intervenciones destinadas tanto a reparar las consecuencias del siniestro como a recuperar elementos patrimoniales, cuyo estado de conservación era delicado incluso antes de 2019.
El rosetón occidental, principal protagonista
Entre las actuaciones previstas destaca la restauración integral del gran rosetón occidental, una de las piezas más representativas del gótico europeo. Esta histórica vidriera del siglo XIII no ha sido sometida a una intervención completa desde los trabajos dirigidos por Eugène Viollet-le-Duc en el siglo XIX.
Los planes incluyen además la rehabilitación de las fachadas del transepto norte, diversas esculturas medievales y otros componentes arquitectónicos que muestran signos de desgaste. Los responsables del proyecto consideran que estas obras serán fundamentales para asegurar la preservación de la catedral a largo plazo y culminar tareas que quedaron pendientes durante la primera etapa de reconstrucción.
Un monumento nuevamente activo, pero aún en obras
La reapertura de Notre Dame a finales de 2024 permitió restablecer la vida litúrgica ordinaria en el templo y materializó la promesa de devolver la catedral al culto en cinco años. Desde entonces, miles de fieles y turistas vuelven a cruzar diariamente sus puertas.
No obstante, el incendio también evidenció problemas de conservación acumulados durante décadas en un edificio con más de ocho siglos de historia. Por ello, la nueva fase de trabajos pretende no sólo reparar los daños causados por el fuego, sino también abordar necesidades estructurales y patrimoniales de mayor alcance.
La ceremonia de reapertura, celebrada en diciembre de 2024, fue considerada uno de los acontecimientos culturales y religiosos más relevantes de Europa en los últimos años.
Por otra parte, los responsables de la restauración esperan reactivar el impulso solidario que surgió tras la tragedia de 2019. En aquel momento se reunieron compromisos financieros cercanos a los 1.000 millones de euros, fondos que hicieron posible la reconstrucción y dejaron recursos para futuras labores de conservación.
Persiste el debate sobre las nuevas vidrieras
La presentación de esta fase final no pone fin a una de las controversias más visibles en torno a Notre Dame: la propuesta respaldada por el presidente Emmanuel Macron para reemplazar seis vidrieras del siglo XIX creadas por Viollet-le-Duc por obras contemporáneas de la artista francesa Claire Tabouret.
El proyecto sigue pendiente de resolución judicial tras las impugnaciones presentadas por diversas asociaciones dedicadas a la protección del patrimonio. Sus representantes argumentan que las vidrieras históricas apenas sufrieron daños durante el incendio y consideran injustificada su sustitución.
La cuestión ha dividido a expertos en restauración, responsables públicos y figuras del ámbito cultural. Mientras unos defienden la preservación íntegra del legado histórico de la catedral, otros ven en la propuesta una oportunidad para incorporar una nueva expresión artística a uno de los monumentos más reconocibles de Francia.
