La Comisión Weltkirche está formada por representantes de la Conferencia Episcopal Alemana, de las diócesis, de la Conferencia Alemana de Superiores de Órdenes Religiosas y de organizaciones de ayuda como Adveniat, Caritas Internationalis, Die Sternsinger ( organización misionera para niños), Misereor, Missio Aachen, Missio Munich, Renovabis. y Bonifatiuswerk. También cooperan otras asociaciones de visión general en diversos proyectos internacionales.
Apoyan proyectos en África, Asia, América Latina y Europa del Este. También se relatan en detalle acciones en situaciones de guerra y violencia, donde se trabaja para ayudar a los necesitados y donde se promueve la vida y la fe en entornos tan trágicos. El Informe incluye testimonios de personas que trabajan por la reconciliación de grupos antagónicos, desde la caridad hasta el acompañamiento de los refugiados. Muchas organizaciones de la Iglesia Católica promueven la reflexión y la necesidad de la defensa violenta en algunos casos, unida al mensaje cristiano de paz.
Monseñor Bertram Meier, presidente de la Comisión Weltkirche de la Conferencia y obispo de Augsburgo, explicó el alto grado de compromiso de los católicos alemanes con la Iglesia universal. “Esta solidaridad transfronteriza forma parte absolutamente de nuestra misión como Iglesia. Queremos seguir garantizándolo en el futuro”. Explicó también el valioso aporte de los fieles. “Agradezco a todos aquellos que han contribuido con donaciones, grandes y pequeñas, ejerciendo solidaridad con los necesitados de todo el mundo”.
El Informe detalla el origen y destino de los recursos obtenidos. Provienen principalmente de donaciones de asociaciones, de colectas parroquiales y de los ingresos fiscales de la Iglesia. Las colectas de la Iglesia para proyectos internacionales específicos aportaron 29 millones de euros. La Conferencia Episcopal Alemana y las diócesis individuales los apoyaron con fondos fiscales por valor de 47,8 millones de euros. Las donaciones se destinan a organizaciones católicas que apoyan proyectos que estimulan el desarrollo de las comunidades y a órdenes religiosas, que en 2022 ascendieron a 425 millones de euros. También se concedieron subvenciones para proyectos de desarrollo eclesiástico y ayuda en casos de emergencia y catástrofe.
Monseñor Meier agradeció a las autoridades estatales la confianza depositada en esta empresa llevada a cabo por la Iglesia con profesionalismo. También mencionó el compromiso de muchos voluntarios en parroquias, asociaciones y escuelas que recaudan fondos, expresión de caridad evangélica y sensibilidad humana en la obra de la Iglesia universal. Además, explicó que hay contribuciones directas de individuos, parroquias y asociaciones a programas de la Iglesia, especialmente en Europa del Este, que no están registradas y elevan el alcance de la ayuda aportada al mundo entero.
