01 de octubre de 2026

El Papa León XIV entregó la Medalla Pío XI a Karin I. Öberg, científica de Harvard especializada en astroquímica, durante una audiencia con miembros de la Pontificia Academia de las Ciencias. La distinción, otorgada el 24 de septiembre, reconoce a científicos menores de 45 años que han destacado por sus investigaciones y que muestran una “excepcional promesa” en su campo. Entre quienes han recibido esta medalla figuran varios premios Nobel y el físico Stephen Hawking. Öberg es titular de la cátedra Thomas Dudley Cabot de Ciencias Naturales de la Universidad de Harvard y dirige el Laboratorio de Astroquímica Öberg del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics. Su trabajo se centra, entre otros temas, en los procesos químicos relacionados con la formación de los planetas y la habitabilidad química. Pero además de su trayectoria científica, Öberg ha hablado públicamente de su conversión al catolicismo y de la manera en que su búsqueda de conocimiento influyó en su camino hacia la fe. En una entrevista concedida al Augustine Institute en 2011, explicó que hubo cuestiones sobre el mundo que comenzaron a hacerle difícil aceptar una visión estrictamente materialista. “Había algunos hechos sobre el mundo que me hacían muy desconfiada del ateísmo o del materialismo puro. Pensaba que era bastante evidente que existe un realismo moral en este mundo, que hay cosas que son buenas y malas, independientemente de lo que la gente piense sobre ellas”, señaló. En ese proceso, la lectura de Mere Christianity, de C.S. Lewis, tuvo un papel importante. Según explicó, la propuesta del escritor británico le pareció razonable. “Su explicación del cristianismo me resultó muy sensata y parecía encajar con los datos del mundo que ya había reunido”, afirmó. Para Öberg, sin embargo, aceptar intelectualmente la fe no fue el final del camino. “Lo que tomó tiempo fue la parte de la caridad, vivir la fe y realmente construir una relación con Dios”, explicó. La científica también ha reflexionado sobre los límites y alcances del método científico cuando se habla de Dios. En aquella entrevista fue clara: “No puedes utilizar el método científico para probar o refutar a Dios”. A su juicio, la ciencia sí permite apreciar algo que considera especialmente significativo: “cuán inteligible es el universo, cuán sujeto a leyes es…”. “Esto no se puede dar por sentado. Es magnífico”. La belleza del universo también ocupa un lugar importante en su manera de entender la relación entre ciencia y fe. “Estoy conmovida. Y la belleza es, en cierto sentido, igual de impresionante para mí”, dijo. Por eso, Öberg considera que la ciencia y la fe no tienen por qué presentarse como caminos enfrentados. La científica también ha hablado abiertamente de su condición de católica. “Soy muy abierta sobre el hecho de que soy católica”, dijo en la entrevista. Al mismo tiempo, explicó que prefiere que esa apertura dé lugar al diálogo antes que a una imposición. “Intento ser abierta y luego invitar a la gente a venir y hablar conmigo, en lugar de predicarles”, señaló. Öberg ha expresado además una particular cercanía con la tradición dominica y con Santo Tomás de Aquino, a quien mencionó como una figura especialmente importante por su manera de unir la fe y la razón. Su hermano, Erik Öberg, economista especializado en macroeconomía en la Universidad de Uppsala, celebró públicamente el reconocimiento recibido por Karin a través de su cuenta de LinkedIn. “Estoy muy orgulloso de ella”, añadió.