18 de febrero de 2026

León XIV dirigió un llamado especial a vivir la Cuaresma como un tiempo de profunda renovación interior, marcado por la oración y la preparación espiritual para prepararse para la Pascua, que definió la “revelación suprema del amor misericordioso de Dios”. «Hoy, Miércoles de Ceniza, comenzamos la Cuaresma, tiempo de gracia y conversión. Pidamos al Señor que disponga nuestros corazones para escuchar y hacer vida su Palabra, ayunando de gestos y comentarios que hieran a los demás y nos alejen de su Corazón misericordioso», dijo al saludar a los fieles de lengua española durante la catequesis. Además, al término de la Audiencia General, pocas horas antes de que se traslade hasta la iglesia de Santa Sabina, enclavada en el Aventino, una de las siete colinas de Roma, para la celebración del Miércoles de Cenizas, León XIV exhortó a los fieles a vivir este tiempo litúrgico de 40 días que termina antes de la Misa de la Cena del Señor el Jueves Santo con una actitud espiritual intensa y consciente. “Al comienzo de la Cuaresma los exhorto a vivir este tiempo litúrgico con un intenso espíritu de oración para llegar interiormente renovados a la celebración del gran misterio de la Pascua de Cristo”, dijo, subrayando que se trata de una experiencia de conversión que conduce al corazón mismo de la fe cristiana. El Papa extendió también su bendición a los distintos estados de vida presentes en la asamblea. “Por último, mi pensamiento se dirige a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados”, señaló desde la plaza de San Pedro.