29 de mayo de 2026
Decía el poeta Prudencio que, al morir Santa Eulalia, los testigos vieron cómo una nevada cubrió su cuerpo y una paloma blanca emprendió su vuelo hacia el cielo desde su boca, lo que hizo que sus verdugos salieran huyendo, arrepentidos por haber asesinado a una niña inocente. A esta joven de fuerte carácter, martirizada con tan sólo 13 años por proclamar su fe en Jescuristo durante la persecución a los crisitanos en la época romana a inicios del año 300 d.C., está dedicada —junto a la Santa Cruz—la Catedral de Barcelona, la primera parada del Papa León XIV durante su visita a la ciudad el próximo 9 de junio. Ante la prohibición impuesta por Maximiano y Diocleciano a los cristianos de rendir culto a Jesucristo, la joven española de la ciudad de Barcino —antigua Barcelona— se presentó ante los delegados del gobierno de Decio para protestar contra las leyes que obligaban a adorar ídolos paganos. Por negarse con valentía y firmeza a renunciar a Jesucristo, las autoridades romanas sometieron a la joven a crueles torturas. Según la tradición, padeció 13 martirios: fue azotada con varillas de hierro y le aplicaron antorchas encendidas sobre las heridas. También fue introducida en un barril con clavos y cuchillas, que arrojaron cuesta abajo por una calle que hoy se conoce como la “Cuesta de Santa Eulalia”. Finalmente, fue crucificada completamente desnuda en una cruz en forma de aspa, símbolo con el que suele ser representada. El culto a Santa Eulalia alcanzó tal popularidad que incluso San Agustín, padre espiritual del Papa León XIV, dedicó varios sermones en honor a su memoria. Su fiesta se celebra cada 12 de febrero y el Martirologio Romano señala que murió “por proclamar su fe en Jesucristo”.
Un claustro con ocas y un “huevo que baila” Antes de su martirio, la joven se dedicaba a pastorear ocas. Por ello, en el claustro de la catedral se guardan actualmente 13 ocas en honor a la santa, por sus 13 martirios y la edad con la que murió por el Señor. Estos curiosos animales de plumaje blanco y pico anaranjado deambulan junto a un estanque cercano a una de las capillas donde se encuentran sus reliquias desde el año 877, siglos atrás escondidas en el templo de Santa María de las Arenas para evitar profanaciones durante la ocupación islámica de la región. Además, cada año, en la festividad del Corpus Christi, se celebra en este mismo claustro la tradición llamada “el huevo como baila” —l’ou com balla en catalán—, que consiste en hacer “bailar” un huevo vacío que se coloca en la zona superior del surtidor de la fuente del claustro, decorado con flores y cerezas rojas. Esta tradición se remonta a principios del siglo XVII y, aunque no hay una interpretación única, se cree que el huevo representa la vida y fertilidad. Otras explicaciones relacionan el huevo suspendido sobre el agua como el alma elevada a Dios.
El nacimiento de la catedral La catedral primitiva se mantuvo en pie hasta 1046, deteriorada tras el incendio provocado por Almanzor, el caudillo árabe que ordenó la destrucción de la ciudad. Sobre sus cimientos se construyó un nuevo templo románico, consagrado en 1058 por el arzobispo Wifredo, metropolitano de Narbona. En 1928, comenzaron las obras de la catedral de estilo gótico que se erige en la actualidad, donde el Santo Padre dirigirá el rezo de la Hora Media en apenas unos días. Su edificación se culminó a mediados del siglo XV, en tiempos del obispo Francisco Clemente Sapera y bajo el reinado de Alfonso V, rey de Aragón.
