04 de diciembre de 2025
Intelectual, polímata y defensor de la iconografía cristiana. Doctor de la Iglesia desde 1883.
San Juan Damasceno nació en Damasco, Siria, hacia el fin del siglo VII, en un contexto marcado por la expansión de los califatos que consolidaban su dominio en Oriente. Provenía de una familia influyente y educada, y creció bajo la tutela de su padre, un alto funcionario respetado por los gobernantes árabes por su capacidad y rectitud. Tras la muerte de su padre, Juan ocupó un cargo destacado como gobernador de su ciudad natal, donde mantuvo una relación estable con las autoridades omeyas. Luego de desarrollar una carrera política de relevancia, decidió abandonar su posición y sus bienes. Junto a Cosme (Cosmas), su compañero de estudios, se trasladó al Monasterio de San Sabas, cerca de Jerusalén. En ese lugar buscó una vida de disciplina y estudio, guiado por un maestro experimentado que lo sometió a ejercicios de obediencia, humildad y control personal. Superó diversas pruebas que reforzaron su carácter y consolidaron la percepción que sus superiores tenían sobre su capacidad.
Más tarde fue ordenado sacerdote y autorizado a escribir. Desde entonces, su producción intelectual se amplió de manera notable, especialmente cuando intervino en la polémica bizantina sobre el uso de imágenes religiosas en el siglo VIII, defendiendo su legitimidad mediante argumentos basados en la tradición y en distinciones conceptuales: venerar no es adorar. En sus discursos sostuvo que la autoridad del emperador no se extendía a materias doctrinales.Su obra más reconocida, Exposición de la fe ortodoxa, organizó de forma sistemática los principales temas teológicos de la época. También compuso cantos e influyó en otros autores, como su compañero Cosme. En su etapa final alternó viajes con períodos de estudio y reflexión. Murió alrededor del año 780, tras dedicar sus últimos años a la escritura y al trabajo intelectual.
El Papa León XIII lo proclamó Doctor de la Iglesia en 1883.
