30 de julio de 2026

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), alrededor de 50 millones de personas en el mundo viven en condiciones de esclavitud moderna, mientras que la trata de personas genera cada año aproximadamente 236.000 millones de dólares en ganancias ilícitas.
Frente a una esclavitud que cambia de rostro y utiliza nuevas formas de explotación, las redes eclesiales y las comunidades religiosas renuevan su compromiso de prevención, acompañamiento y defensa de la dignidad de las víctimas de la trata.
En el Día Mundial contra la Trata de Personas, que se celebra el 30 de julio, las redes eclesiles recuerdan que detrás de este fenómeno se encuentran historias de personas marcadas por la pobreza, la violencia, la falta de oportunidades y situaciones de especial vulnerabilidad. Niños, mujeres, migrantes y personas desplazadas continúan siendo objetivos de las organizaciones criminales que utilizan engaños, falsas ofertas de empleo, amenazas y nuevas herramientas digitales para captar a sus víctimas.
Según el Informe Mundial sobre la Trata de Personas 2024 de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), los menores representan ya el 38% de las víctimas detectadas en el mundo, frente al 20% registrado hace dos décadas. Entre 2019 y 2022, el número de víctimas identificadas aumentó un 25%, con un incremento especialmente significativo entre niños y niñas.
Entre los escenarios donde aumenta la vulnerabilidad se encuentra también el Tapón del Darién, la región selvática entre Colombia y Panamá convertida en una de las principales rutas migratorias del continente americano. En este camino, miles de personas expuestas a la violencia, la falta de recursos y la ausencia de protección pueden convertirse en blanco de redes de trata y explotación.
Talitha Kum: una red eclesial presente en los lugares de vulnerabilidad
En estos contextos actúa Talitha Kum, la red promovida por la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), que reúne a religiosas, colaboradores y organizaciones locales en distintos continentes para prevenir la trata y acompañar a las víctimas y supervivientes.
En 2025 estaba presente a través de 68 redes nacionales que operan en 113 países. La misión fue sostenida por 6.387 religiosas y colaboradores, un 5,7% más que el año anterior, con la participación de 882 congregaciones religiosas femeninas y 100 congregaciones masculinas.
En América Latina y el Caribe, una región marcada por desafíos estructurales como la pobreza, la violencia, el crimen organizado, el cambio climático y las migraciones forzadas, Talitha Kum cuenta con 14 redes nacionales que trabajan junto a religiosas, jóvenes líderes y colaboradores laicos en la prevención y acompañamiento de las personas más vulnerables.
En 2025, representantes de 12 de estas redes participaron en la primera Conferencia Regional de Talitha Kum en América Latina y el Caribe, reforzando la cooperación y el intercambio de experiencias frente a las nuevas formas de trata.
“América Latina y el Caribe enfrenta desafíos complejos que incrementan la vulnerabilidad de muchas personas, pero también reconocemos con esperanza la resiliencia y el compromiso presentes en toda la región”, ha señalado Ana María Vilca Mamani, SNJM, representante regional de Talitha Kum para América Latina y el Caribe. La religiosa ha destacado la importancia de caminar “en red y en sinodalidad”, fortaleciendo respuestas integrales que articulen prevención, protección, incidencia y acompañamiento para promover la libertad, la justicia y la dignidad de todas las personas.
La dimensión de esta misión se refleja en un dato: en 2025 las iniciativas promovidas por la red alcanzaron a 121 millones de personas mediante acciones de sensibilización, formación, prevención y acompañamiento.
La coordinadora internacional de Talitha Kum, hermana Abby Avelino, MM, ha advertido sobre la evolución del fenómeno: “La trata de personas sigue evolucionando de formas cada vez más complejas”. Entre los nuevos desafíos señaló la expansión de las estafas digitales organizadas, que captan jóvenes con falsas promesas de empleo y los obligan a participar en actividades criminales bajo violencia y coacción.
“Las guerras y conflictos, el desplazamiento forzado, las crisis climáticas y las crecientes desigualdades continúan exponiendo a millones de personas a la trata, ya que las redes criminales se aprovechan del miedo, la vulnerabilidad y la desesperación”, añade la religiosa.
Para Talitha Kum, la respuesta debe comenzar antes de la explotación, reforzando la prevención y acompañando a las personas allí donde nacen las situaciones de riesgo. “La migración es un derecho humano, pero las personas deben conocer sus derechos y comprender los riesgos implicados”, ha señalado la hermana Avelino.
España, puente entre América Latina y Europa frente a la trata
Por sus vínculos históricos, culturales y lingüísticos con América Latina, España se ha convertido en un espacio de llegada, tránsito y acompañamiento para muchas personas procedentes del continente americano. La conexión entre ambas orillas del Atlántico muestra que la trata es un fenómeno transnacional que requiere respuestas coordinadas.
Según los datos del Ministerio del Interior, durante 2025 fueron liberadas en España 1.869 víctimas de trata y explotación sexual o laboral, entre ellas 28 menores de edad. Los registros muestran también un aumento de los casos relacionados con la trata con fines laborales. Colombia continúa apareciendo entre los principales países de origen de las víctimas identificadas.
Junto a las instituciones públicas, numerosas entidades eclesiales y sociales trabajan para prevenir estas situaciones y acompañar a quienes han sufrido explotación. Desde Madrid, por ejemplo, Fundación Madrina ha alertado sobre la especial vulnerabilidad de madres y menores en contextos migratorios y sobre la relación entre pobreza infantil y riesgo de explotación. Según la Plataforma de Infancia, el 33,2% de los menores en España se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social.
La lucha contra la trata, recuerdan las redes eclesiales, no puede limitarse al rescate de las víctimas tras la explotación, sino que debe comenzar con la prevención, la información, la acogida y la creación de caminos de recuperación. Desde América Latina hasta Europa, religiosas, comunidades cristianas y colaboradores laicos buscan acompañar a las personas vulnerables, defendiendo la dignidad de cada ser humano y construyendo redes de protección frente a las nuevas formas de esclavitud.
“Estamos profundamente agradecidas con todas las personas involucradas en Talitha Kum por su dedicación y pasión en la búsqueda de justicia para quienes están atrapados en situaciones de explotación”, ha señalado la hermana Oonah O’Shea, presidenta de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), quien ha invitado a las congregaciones religiosas a continuar apoyando este ministerio y a promover una mayor implicación en la lucha contra la trata. “Juntos continuamos construyendo un mundo libre de la trata de personas, donde cada ser humano pueda vivir en libertad y dignidad”.
(LGR) (Agencia Fides 30/07/2026)