27 de febrero de 2026

El Obispo de Daule, Mons. Cristóbal Kudlawiec, presentó un subsidio con una serie de iniciativas como horas santas, vía crucis y caminatas, para hacer de marzo el mes de la vida y del niño por nacer no sólo en Ecuador sino en todos los países de la región. En un comunicado, que hace parte del subsidio que ofrece la pastoral provida de la diócesis ecuatoriana, el prelado recuerda que cada 25 de marzo la Iglesia celebra la Anunciación del Señor y el Día del Niño por Nacer, “para promover la protección y defensa de la vida desde su concepción”.  En ese sentido, explica el obispo, “queremos ofrecer una guía que nos ayude a dar testimonio público, con alegría y celo apostólico, del don sagrado de la vida, haciéndonos eco del ‘sí’ de María”. “La acogida de la vida fortalece las energías morales y nos dispone al servicio del verdadero bien del ser humano. Como enseña la encíclica Caritas in veritate (n. 28), el desarrollo auténtico tiene en su centro la apertura a la vida. La paz social se construye sobre el respeto a toda vida humana en cada una de sus etapas”, prosigue. “En esta línea, el Papa León XIV ha recordado que el respeto al derecho a la vida desde la concepción es un punto firme y decisivo para la convivencia humana, y ha reiterado el rechazo a toda práctica que niegue o instrumentalice la vida naciente”, afirma el obispo. Asimismo, remarca el prelado, “la Iglesia se opone a iniciativas que destinan recursos públicos a la supresión de la vida en lugar de apoyar a las madres y a las familias, así como a la maternidad subrogada, que vulnera la dignidad del niño y de la mujer”. Por ello, el obispo invita a una serie de actos concretos “de fe y testimonio público” ya que “cada gesto de amor y misericordia cuenta en el designio de Dios”. El subsidio ofrece una guía para poder realizar una Hora Santa por la Vida, al menos una por semana; un Vía Crucis por la vida, todos los viernes de marzo; una Caminata por la vida el mismo 25 de marzo, o entre el 21 y el 28; además del rezo del Santo Rosario por las madres y sus bebés en gestación. “Que el Verbo Encarnado nos conceda la fe de María para ser luz, con nuestro testimonio de acogida a la vida en todas sus etapas”, concluye Mons. Kudlawiec.