15 de octubre de 2025

Un equipo de arqueólogos ha descubierto cinco panes que podrían ser eucarísticos con más de 1.300 años de antigüedad, uno de los cuales conserva una imagen de Jesucristo, en un yacimiento del sur de Turquía.  Este extraordinario hallazgo tuvo lugar en Topraktepe, antiguo centro romano y bizantino conocido como Irenópolis —la “Ciudad de la Paz”—, situado en la actual provincia de Karaman, en la región histórica de Anatolia. Giovanni Collamati, profesor de Historia en la Universidad CEU San Pablo y especialista en la Edad Media, explicó en conversación con ACI Prensa la relevancia de este hallazgo, especialmente porque la historia medieval “es un período pobre de datos del que no sabemos mucho”. Los investigadores consideran que podría tratarse de panes de comunión utilizados en las celebraciones litúrgicas del cristianismo primitivo. “El cristianismo es una religión de comunidad y hasta los primeros mil años no había un líder, sino que se tienen que reunir los obispos y decidir cuál es la manera correcta, pero eso tarda siglos en establecerse. Cada obispo era casi autónomo, por lo que no sabemos cómo se celebraba en aquel lugar”, precisa el profesor. Al respecto, Collamati recordó que la liturgia actual “se centra en el siglo XI, que es el que se establece en Roma. Este descubrimiento es interesante porque no está en Roma, es el imperio bizantino, entonces no responde el Papa y estaba lejos del nivel litúrgico de los llamados ortodoxos o cristianos griegos”. Los panes, elaborados con cebada y datados entre los siglos VI y VIII, se han conservado de manera excepcional gracias a su carbonización y al entorno sin oxígeno donde fueron encontrados. Según los investigadores, se trata de los ejemplares mejor preservados de este tipo hallados hasta la fecha en Anatolia. Uno de los panes muestra la figura de Jesucristo acompañada por la inscripción en griego: “Con nuestro agradecimiento al Bendito Jesús”. Otros presentan relieves en forma de cruz griega.  De acuerdo con el comunicado oficial del Gobierno de Karaman, la figura representada corresponde a un “Jesús sembrador” o “Jesús agricultor”, una imagen distinta a la tradicional del Cristo Pantocrátor, representado en actitud majestuosa, con el Evangelio en una mano y la otra alzada en gesto de bendición. Esta iconografía, explican los expertos, refleja la importancia simbólica de la fertilidad y el trabajo en la espiritualidad cristiana de la época.  Collamati precisa que la iconografía de Cristo cambia en base a las épocas y resalta que el hallazgo ha tenido lugar en una ciudad que no era importante dentro del imperio —como lo era Constantinopla—, por lo que puede dar pistas sobre un “culto a Cristo que no estaba reconocido, un culto mucho más local y que procede de gente que no pertenece a la élite, sino que es una devoción mucho más popular”. Las excavaciones se llevaron a cabo bajo la dirección del Museo de Karaman y del Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía. Los expertos continuarán analizando los panes para profundizar en su estudio y obtener más información sobre su origen y su uso.