20 de mayo de 2026

El ermitaño Darío Escobar, el colombiano originario de Medellín, falleció el 18 de mayo en el Líbano a los 92 años. Darío fue conocido porque eligió el camino de la pobreza voluntaria, silencio y oración en el corazón del Valle de Qadisha, en lugar de dinero, fama y bullicio. El P. Darío había sido futbolista y profesor de Teología y Psicología antes de, según su propio relato, escuchar el llamado de Dios en 1990. Lo dejó todo y llegó al Líbano para vivir como ermitaño, siguiendo el ejemplo de San Charbel. Hablaba español, inglés, francés, italiano y árabe, pero eligió un lenguaje más profundo que las palabras: el lenguaje del silencio y la oración. Su rutina diaria incluía catorce horas de oración, tres horas de trabajo, dos horas de estudio y cinco horas de sueño. También seguía una dieta vegetariana y vivía una vida de ascetismo severo. La muerte del P. Escobar marca no solo el final de una vida extraordinaria, sino también el fin de una presencia silenciosa en el Valle de los Santos. Algunos ermitaños no son meros visitantes temporales; se convierten en parte de su esencia. En la Ermita de San Pablo, lejos de la televisión, los teléfonos e internet, el hombre que llegó del otro lado del mundo vivió como un ermitaño que eligió el silencio, la pobreza y la oración. Con el paso de los años, se convirtió en un rostro familiar para peregrinos y visitantes, no como una curiosidad turística, sino como un testimonio de que el Líbano, a pesar de sus heridas, aún puede atraer a quienes buscan a Dios en silencio. Este miércoles 20 de mayo de 2026, a las 16:00 horas, se celebrará un servicio religioso por el eterno descanso de su alma en el Monasterio de San Antonio Abad en Qozhaya. Posteriormente, será sepultado en el cementerio del monasterio, en un lugar cuyo nombre está ligado a la memoria del monacato y la oración en el Valle de los Santos.