07 de septiembre de 2026

Evangelio  S. Lucas 6, 6-11

Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado y tener así de qué acusarlo.
Pero Jesús, conociendo sus intenciones, le dijo al hombre de la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio». El hombre se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo: «Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella?» Y después de recorrer con la vista a todos los presentes, le dijo al hombre: «Extiende la mano». Él la extendió y quedó curado.
Los escribas y fariseos se pusieron furiosos y discutían entre sí lo que le iban a hacer a Jesús.

Reflexión

Nuevamente la Escritura nos muestra a Jesús haciendo lo que vino a hacer: enseñar al pueblo de Israel en la sinagoga,  porque la fe viene de la predicación como nos dijera después san Pablo, viene de la escucha de la Palabra que toca al corazón; Jesús con su Palabra tocaba el corazón de los que tenían deseos de escuchar, y esas mismas palabras, que para unos son salvación, irónicamente para otros se transforman en condenación, dice este pasaje que los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para acusarlo en caso de curar en sábado.
Esta escena transcurre en un sábado, el día del Señor, día en que los judíos se apegaban al cumplimiento estricto de la ley, donde no les era permitido hacer trabajo alguno, pero olvidando el amor y la misericordia, buscaban cualquier cosa para acusar a Jesús.
Jesús tiene compasión de él y visibiliza la necesidad de este hombre y lo pone en el centro y lanza esa pregunta contundente sobre si en sábado está permitido hacer el bien o el mal; Jesús da el espacio para que alguien se anime a responder, pero nadie se atreve, saben que Dios no invita a hacer el mal, menos en el día que le está consagrado. De acuerdo a su interpretación de la ley, sí era lícito sacar a una oveja o a un buey de un pozo en sábado, eso lo aceptaban y sin embargo les escandaliza que sane a este hombre, por eso en otro pasaje Jesús les llamará duramente hipócritas.
El mundo acechaba entonces y acecha hoy a la Iglesia y a sus miembros, buscando algún momento en que se equivoquen para hacerlos pedazos. Por supuesto que los que pertenecemos a la Iglesia nos vamos a equivocar, somos humanos, sin embargo, los grandes errores de unos pocos no pueden borrar todo el bien que la Iglesia ha hecho y hace al mundo en el nombre de Jesús.
Si tú te estás esforzando por vivir una vida que aspira a la santidad, seguramente ya te habrás topado con muchas críticas por tu manera de pensar y actuar, pero hoy el Señor te invita a no perder el ánimo, a seguir dando ejemplo del amor y la misericordia de Dios en donde estés, aunque parezca imprudente; y si nada de lo que haces o piensas provoca reacciones en los que están cerca, te invita a reflexionar si realmente se está transparentando en tu vida el amor de Dios, si el ejercicio de tu fe te está exponiendo o si vives con una fe escondida.
QUE TENGAN UN MUY BUEN DÍA Y CON LA GRACIA DE DIOS, VAMOS QUE SE PUEDE