02 de marzo de 2026

Fernando, de 13 años, —el segundo de siete hermanos— sintió el deseo de ser sacerdote en preescolar. “Empezó con seis años a decir lo del seminario”, recuerda su madre, Nerea.  Al principio pensó que sería un capricho infantil pasajero. “Creíamos que lo decía un poco de manera inconsciente”, explica por teléfono a ACI Prensa. Sin embargo, aquel fervor vocacional anticipado permaneció encendido en su corazón. En quinto de Primaria, con nueve años, ingresó en el Seminario Menor de Toledo (España).

“Nosotros ni le empujamos ni lo frenamos”, explica su padre, de nombre también Fernando. “No es una decisión nuestra, sino suya”, añade. Este centro académico no es muy distinto del resto, sólo que funciona como un internado y se le da una gran importancia a la vida espiritual. La oración marca el paso de las horas en las que también es muy importante la formación académica. “Tienen sus profesores, sus horas de colegio, y cuando acaba el colegio tienen su rato de oración y de actividades diversas”, detalla Nerea. Fernando regresa a casa un fin de semana al mes y recibe la visita de su familia todos los domingos. “Con él hablamos todos los días. Aunque vivan en el seminario, obviamente no es que la familia de repente desaparezca”, subraya su padre. En todo caso, su madre no obvia que la separación física tiene un coste emocional: “Es un desgarro, por así decirlo, que es a la vez muy bonito, pero que también cuesta, pero que lo compartes con otras familias”. En el seminario – que acaba de cumplir 100 años- han encontrado una red de apoyo entre padres y formadores. Nerea lo vive como un don: “No pierdes a tu hijo, ganas otros 40 y otras 40 familias”.

Un regalo inesperado durante la audiencia del Papa Esta familia acompañó este sábado —junto a otras que también han servido como vivero de vocaciones tempranas a su hijo, Fernando, y a otros 46 jóvenes del Seminario Menor de Toledo— a una audiencia con el Papa León XIV en el Palacio Apostólico. “Llevábamos muchos meses esperando este momento. Queríamos recibir lo que el Santo Padre tenía para los seminaristas y también para las familias que les acompañamos”, explica el padre, Fernando. Para los jóvenes del Seminario Menor Santo Tomás de Villanueva de Toledo, esta peregrinación fue especialmente significativa, ya que coincide con la celebración del centenario de la institución diocesana, cuyo patrono, un religioso agustino, ocupa un lugar muy cercano al corazón del Papa León XIV. Al término del encuentro, el Pontífice saludó a la familia y tomó en brazos al hijo más pequeño de los hermanos a quien pusieron el nombre del Papa, León. Su esposo, Fernando —con quien lleva 17 años de matrimonio— ya tenía el nombre en mente. “Yo ya tenía el nombre”, cuenta él. “No lo había pensado como algo estratégico. Simplemente lo tenía claro”. El niño nació tras un embarazo difícil que su madre ofreció por la Iglesia, las vocaciones y el pontificado del nuevo Papa. “He estado vomitando desde el día uno hasta el último día. Ha sido muy difícil. Prácticamente no salía de casa nada más que para ir a Misa. Muy controlada, muy limitada”, describe Nerea. El Papa les dio las gracias “por rezar por la Iglesia” y bendijo al pequeño en un regalo inesperado que extienden a toda su familia. En la audiencia participaron obispos, formadores, seminaristas y familiares de otros seminarios españoles: Alcalá de Henares y el Interdiocesano de Cataluña y Cartagena. Entre ellos se encontraba el rector del Seminario Conciliar de la Inmaculada y de los Santos Niños de la Diócesis de Alcalá de Henares, el P. Luis Eduardo Morona Alguacil, quien compartió con ACI Prensa que el encuentro fue “una experiencia de catolicidad” y “un momento de un gran gozo interior”. Actualmente el seminario diocesano que dirige cuenta con siete seminaristas, entre los que hay diversidad de edades y trayectorias. “Hay de todo, hay jóvenes y luego la mayor parte están entre los 25 y los 35 años. Casi todos han tenido ya una experiencia profesional y estudios universitarios”. Todos ellos, indicó, mantienen una vinculación estrecha con la Diócesis de Alcalá de Henares, ya sea por proceder de sus parroquias o por haber sido acompañados por sacerdotes diocesanos. En la audiencia participaron obispos, formadores, seminaristas y familiares de otros seminarios españoles: Alcalá de Henares y el Interdiocesano de Cataluña y Cartagena.  Entre ellos se encontraba el rector del Seminario Conciliar de la Inmaculada y de los Santos Niños de la Diócesis de Alcalá de Henares, el P. Luis Eduardo Morona Alguacil, quien compartió con ACI Prensa que el encuentro fue “una experiencia de catolicidad” y “un momento de un gran gozo interior”. Actualmente el seminario diocesano que dirige cuenta con siete seminaristas, entre los que hay diversidad de edades y trayectorias. “Hay de todo, hay jóvenes y luego la mayor parte están entre los 25 y los 35 años. Casi todos han tenido ya una experiencia profesional y estudios universitarios”. Todos ellos, indicó, mantienen una vinculación estrecha con la Diócesis de Alcalá de Henares, ya sea por proceder de sus parroquias o por haber sido acompañados por sacerdotes diocesanos. “Venían releyendo el discurso y con la alegría de saber que el Papa reza por ellos”, explicó el rector, quien subrayó el impacto que produjo en los seminaristas la cercanía personal de León XIV. Tras el discurso, el Pontífice se acercó a los distintos grupos y escuchó a cada uno. “Es un hombre que escucha, que notas que te está atendiendo cuando estás hablándole, que está pendiente de lo que le estás diciendo. Eso es algo que también les sorprendió”, relató el P. Morona. Varios seminaristas pudieron entregarle cartas personales y pequeños detalles, en un ambiente que describió como “muy bonito de comunión eclesial”.

Ordenaciones en abril y la visita a España La audiencia tuvo lugar en un momento especialmente significativo para el seminario complutense, que se prepara para la ordenación de varios diáconos. Cuando se lo comunicó al Papa, León XIV preguntó: “¿Pero antes o después de mi visita a España?”. “Él tenía presente su visita a España, es algo que lo debe tener en el corazón y en la mente”, concluyó el rector.