29 de diciembre de 2025

La Diócesis de Chillán dio por finalizado el Año Jubilar de la Esperanza con una solemne Eucaristía celebrada en la Catedral de Chillán, ceremonia que fue presidida por el obispo de Chillán, Andrés Ferrada Moreira, y que contó con la participación de sacerdotes y diáconos provenientes de las distintas parroquias del territorio diocesano. La celebración, realizada en el marco de la Fiesta de la Sagrada Familia, marcó el cierre del Año Santo convocado por el Papa Francisco, y fue una oportunidad para que la comunidad diocesana agradeciera los frutos espirituales vividos durante este tiempo de gracia, oración y renovación pastoral. En su homilía, monseñor Ferrada estructuró su reflexión en torno a tres ejes centrales. En primer lugar, destacó la esperanza que no defrauda, como don recibido y tarea permanente, capaz de sostener la vida personal, familiar, eclesial y social incluso en medio de la fragilidad y el dolor. En segundo término, presentó a la Sagrada Familia como modelo concreto de fe, amor y esperanza vividas en contextos de inseguridad, migración y persecución, subrayando especialmente la figura de san José, quien confía en Dios y actúa con valentía frente a la incertidumbre. Finalmente, enfatizó la misión que continúa, particularmente en el contexto del centenario de la diócesis, invitando a renovar el compromiso de anunciar a Jesucristo y colaborar en la construcción de una sociedad más justa y solidaria. Durante su predicación, el obispo señaló que “cobrar esperanza, redescubrirla y alimentarla, sin duda, han sido de los frutos más hermosos que muchos hemos recibido en este año jubilar. Nuestro lema no puede sino fundarse en la esperanza en Jesús: ‘100 años de fe, una misión que continúa’”. Asimismo, recordó que la esperanza cristiana no evade la realidad, sino que se vive en medio de las dificultades, afirmando que la Sagrada Familia no habitó “un mundo ideal, de algodones y luces”, sino que enfrentó amenazas, migración forzada y persecución, sostenida únicamente por la confianza en la fidelidad de Dios. La clausura del Año Jubilar culminó con un gesto simbólico y significativo: la entrega a cada parroquia y colegio de la diócesis de un recuerdo con el logo del Centenario, recientemente celebrado por la Iglesia de Chillán, como signo de comunión, memoria agradecida y compromiso renovado con la misión evangelizadora que continúa en el territorio de Ñuble.