03 de septiembre de 2025

El Clero y los responsables parroquiales en el marco de la reunión mensual. En la oportunidad, el historiador y docente UBB Cristian Leal entregó una pequeña presentación sobre la historia de la iglesia en Ñuble. Luego, se visitó a los presbíteros que descansan en el Parque Las Flores y Cementerio Municipal de Chillán.

En el marco de la reunión mensual del clero y responsables parroquiales, se realizaron dos actividades especiales dedicadas a la memoria y al agradecimiento en este camino hacia los cien años de vida de la diócesis San Bartolomé de Chillán. Fue una jornada marcada por la historia, el reconocimiento y la oración, donde se quiso destacar el legado de quienes han servido a la Iglesia diocesana a lo largo de un siglo.
La mañana comenzó en Casa Tabor, lugar de encuentro habitual del clero, hasta donde llegó el historiador y académico de la Universidad del Bío-Bío, Cristian Leal. El académico expuso una detallada presentación sobre la historia de la Iglesia en Ñuble, recorriendo los hitos principales desde la llegada de los españoles hasta el desarrollo pastoral y eclesial alcanzado en la actualidad. En su intervención, también adelantó lo que será el libro conmemorativo de los cien años de la diócesis, una obra elaborada por un equipo de investigadores que será lanzada oficialmente en octubre próximo, y que busca rescatar la memoria de esta centenaria institución en sus diversas dimensiones sociales, culturales y religiosas.
Luego de este momento de reflexión histórica, el clero se trasladó hasta el Parque Las Flores, donde realizaron una memoria agradecida de los sacerdotes que marcaron la vida de la diócesis y que hoy descansan en el camposanto. Allí visitaron las sepulturas de los sacerdotes Rodrigo “Chango” López y Jesús Grañón. En particular, el padre López es recordado con gran cariño por su cercanía con las comunidades más vulnerables, además de su compromiso con los jóvenes y con quienes buscaban una oportunidad de esperanza.
Más tarde, la comitiva se dirigió hasta el Cementerio Municipal de Chillán, donde visitaron el mausoleo del Obispado, lugar donde reposan los restos de sacerdotes como Pedro Morales, Agustín Moncada, Orlando Alarcón y Manuel Godoy. También se acercaron a las tumbas de otros presbíteros que dejaron huella en la vida de la Iglesia local, como Juan Carlos Rodríguez, José Antonio Ortega, José Luis Ysern y Enrique Knothe. En cada uno de estos espacios se detuvieron para recordar el testimonio de vida y ministerio de quienes, con su entrega pastoral, hicieron posible que la diócesis creciera y se consolidara en el tiempo.
En cada sepultura, sacerdotes, religiosas y diáconos encargados parroquiales compartieron anécdotas, palabras de gratitud y momentos de oración. Fue un recorrido cargado de memoria viva, en el que se valoró no solo la obra pastoral de cada uno, sino también la huella humana y espiritual que dejaron en tantas comunidades.
El administrador diocesano, padre Patricio Fuentes, expresó que “en estos días especiales, en que nos acercamos a celebrar nuestros cien años de vida, hemos querido visitar a aquellos presbíteros que ya no están con nosotros pero que dejaron una huella en el corazón de todos quienes los conocieron, dar gracias también por el ministerio que desarrollaron y rezar por su eterno descanso”.
La jornada concluyó con un ambiente de recogimiento y fraternidad, que permitió a los participantes mirar con gratitud la historia y renovar el compromiso de seguir escribiendo nuevas páginas en esta diócesis que se prepara para vivir con alegría y esperanza su primer centenario.