16 de octubre de 2025
El Vaticano ha identificado diversas fallas en la gestión y prevención de los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia católica en varias regiones de América Latina, según el segundo informe anual sobre las políticas y procedimientos de tutela en la Iglesia Católica, elaborado por la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores. El documento, publicado este jueves, señala que en muchas diócesis de la región persisten deficiencias en el “acompañamiento psicológico de las víctimas”. También identifica como un problema la falta de “reconocimiento público” en algunos casos de abusos, así como errores en los procedimientos de “denuncia”, especialmente en comunidades con poblaciones vulnerables, como la comunidad sorda. “En muchos casos, las víctimas exigen una disculpa, ya sea pública o privada. También solicitan que la institución responsable de los abusos investigue lo ocurrido, que se reconozca y condene el delito del que fueron víctimas y que se les proporcione apoyo psicológico”, se lee en el informe. El texto advierte además que en algunas zonas de América Latina, las víctimas y sobrevivientes exigen “la eliminación de cualquier reconocimiento público de los agresores”, rechazando homenajes o elogios hacia ellos. Aunque este año el informe se centra en los países cuyos obispos realizaron en 2024 su visita ad limina —como Italia, Japón, Guinea, Eslovaquia, Portugal o Grecia—, el documento incluye un apartado especial sobre América Latina. El documento de 200 páginas incluye un apartado dedicado a los “desafíos”, en el que destaca que los educadores e intérpretes del lenguaje de señas que trabajan con la comunidad sorda “generalmente no están capacitados para abordar adecuadamente la denuncia de abusos sexuales sufridos por niños y adolescentes”. Esta situación, advierte el texto, aumenta la vulnerabilidad de los menores sordos, especialmente ante el riesgo de la manipulación sexual por parte de adultos de confianza con el objetivo de abusar sexualmente, conocido como grooming. El documento también denuncia que “solo el 30% de los padres de niños sordos conoce el lenguaje de señas”, lo que genera una dependencia excesiva de los intérpretes y aumenta los riesgos de abuso y encubrimiento. Ante esta realidad, el Grupo Regional para América Latina de la Comisión Vaticana valoró que algunas Iglesias locales de la región han expresado su voluntad de “revisar sus políticas de tutela y denuncia a través de organismos externos e independientes”, una práctica que el Vaticano considera indispensable para garantizar transparencia y credibilidad.
Casos de abusos en observación en Paraguay y Bolivia El informe también menciona visitas canónicas e investigaciones específicas ordenadas por la Santa Sede ante denuncias recientes en la región. Entre ellas, una visita de dos días a Paraguay realizada por el Arzobispo de Río de Janeiro, Cardenal Orani Joao Tempesta, junto a un funcionario del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, con el objetivo de investigar un “presunto caso de acoso sexual” a una estudiante de la Universidad Católica denunciado en 2019. Asimismo, la Conferencia Episcopal Boliviana informó haber recibido a un representante del mismo dicasterio para examinar la “gestión deficiente de múltiples casos” de abuso en el país, según confirmó el informe vaticano. En conjunto, el Vaticano considera que estos episodios revelan lagunas en los “mecanismos de prevención, denuncia y acompañamiento” en la región, y reitera que la formación, la supervisión externa y la cooperación con las víctimas deben ser prioridades inaplazables para todas las conferencias episcopales latinoamericanas.
Diversidad de prácticas de reparación La Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, organismo creado por el Papa Francisco en 2014 como parte de su estrategia global para enfrentar los abusos, señala además que las prácticas de reparación y acompañamiento implementadas por las iglesias locales de América Latina son heterogéneas. En muchos casos se han impulsado protocolos de prevención y códigos de conducta, aunque su grado de aplicación varía ampliamente. Entre los ejemplos considerados positivos, el informe destaca los gestos públicos de reconocimiento del daño, como las conmemoraciones impulsadas por la Iglesia chilena para recordar las injusticias sufridas por las víctimas del sacerdote jesuita Renato Poblete, acusado de múltiples abusos.
Avances regionales El documento también recoge una serie de iniciativas y buenas prácticas desarrolladas durante 2024 y 2025 en el continente. Entre ellas, el curso de formación sobre la protección de menores y personas vulnerables organizado por Cáritas América Latina, en colaboración con la Comisión Pontificia, en Roma con la participación de obispos y directores nacionales de Cáritas; y la firma de un memorándum de entendimiento por parte de la Diócesis de Rawson (Argentina) dentro de la Iniciativa Memorare, que incluyó sesiones de formación dirigidas a las comisiones diocesanas de prevención de abusos en la región patagónica. Además se destaca la celebración del III Congreso Latinoamericano sobre Vulnerabilidad, organizado por el Centro de Investigación y Formación de Protección al Menor (CEPROME) en Panamá, que reunió a 450 agentes pastorales de 18 países y el curso para obispos de la Región Andina y Centroamérica sobre comunicación estratégica y gestión de crisis organizado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), junto con la Comisión Pontificia. El informe también valora el trabajo conjunto del CELAM y de la Red Latinoamericana para la Cultura del Cuidado, que busca coordinar las comisiones nacionales de protección y crear una cultura eclesial de transparencia y responsabilidad.
