08 de octubre de 2026
El Papa León XIV rememoró algunos aspectos de su vocación misionera en Perú en un videomensaje enviado a Obras Misionales Pontificias en España con motivo de los 100 años del Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND) que se celebrará el próximo 18 de octubre. El Pontífice dio en primer lugar las gracias a Dios “por los frutos abundantes que ha derramado sobre la Iglesia” esta jornada desde fuera instituida por Pío XI. “Él expresó su deseo de que ello incentivara, en cada diócesis y parroquia, una comprensión más profunda de la gran importancia de la tarea misionera, una oración ferviente por la labor de evangelización, el impulso de la vocación misionera y el apoyo al trabajo de las Obras Misionales Pontificias”, recordó León XIV.
Las oraciones “ayudaron a preparar mi corazón” Así, el Pontífice agustino expuso cómo el objetivo de su predecesor dio frutos en su propia vida: “Recordando mi juventud, puedo contemplar cómo, misteriosamente, las oraciones ofrecidas al Señor de la mies ayudaron a preparar mi corazón para escuchar el llamado de Jesús a seguirlo como misionero agustino”. El Papa también destacó que “las oraciones y contribuciones de los fieles alentaron y sostuvieron mi labor misionera en Perú, así como la de innumerables personas en todo el mundo”, motivo por el que extendió su agradecimiento “a todos los que han apoyado el Domingo Mundial de las Misiones (Domund) a lo largo de los años”.
Primera década como misionero en Perú En el año 1985, el agustino Robert Prevost llegó como misionero a la provincia de Morropón-Chulucanas, en el departamento de Piura, donde permaneció hasta 1986. Durante este tiempo fue vicario parroquial de la Catedral de la Sagrada Familia, canciller de la prelatura territorial y colaboró en la formación de los seminaristas. Tras un breve periodo en Illinois (Estados Unidos) como director de Vocaciones y de Misiones de la Provincia Agustiniana “Madre del Buen Consejo”, regresó en el año 1988 al Perú, donde permaneció durante una década. En esos 10 años, el P. Prevost fue misionero en Trujillo, donde se encargó de la formación de los aspirantes agustinos en los vicariatos de Chulucanas, Iquitos y Apurímas como prior de la comunidad, director de formación y profesor de profesos. También ejerció como vicario judicial del Arzobispado de Trujillo, profesor en el Seminario Mayor de San Carlos y San Marcelo y párroco. Entonces se abrió un paréntesis en el que regresó a los Estados Unidos como prior provincial y luego como prior general de la Orden Agustina, lo que le llevó a Roma de 2001 a 2013.
Retorno como administrador apostólico Tras otro año en los Estados Unidos, el Papa Francisco lo nombra en noviembre de 2014 administrador apostólico de la Diócesis de Chiclayo, siendo ordenado obispo el 12 de diciembre, fiesta de la Virgen de Guadalupe. En agosto de 2015, adquiere la nacionalidad peruana y un mes después es nombrado Obispo de Chiclayo. En 2020, el Papa Francisco también le ecomendó la administración apostólica de la Diócesis del Callao e ingresa en la Congregación para los Obispos, de la que fue nombrado prefecto en 2023, motivo por el que tuvo que despedirse de nuevo de Perú. Ya como León XIV, regresará al país en su próximo viaje apostólico que le llevará a Uruguay, Argentina y Perú en noviembre.
“Uno en Cristo, unidos en la misión” Por otro lado, El Pontífice quiso en su alocución con motivo del centenario del DOMUND resaltar que el lema “Uno en Cristo, unidos en la misión” invita “a reflexionar sobre la tarea fundamental de fomentar la unidad de la Iglesia en el seguimiento de Cristo, especialmente con nuestra propia obligación y responsabilidad de difundir el mensaje salvífico del Evangelio a todas las gentes”. Así, destacó que por el bautismo todos los católicos forman parte del Cuerpo de Cristo y adquieren “un papel único en la contribución a la obra salvífica de Jesús” que llama “a colaborar como una sola familia, con la asistencia del Espíritu Santo, para llevar a todos —en todas partes— a una comunión de fe en Cristo”. Por último, alentó, como hiciera en su Mensaje para el Domingo Mundial de las Misiones al compromiso para “contribuir, cada uno según su vocación y los dones recibidos, a la gran misión evangelizadora, que es siempre obra del amor”.
