19 de febrero de 2026

El Papa León XIV ha recordado a los Legionarios de Cristo, a quienes ha recibido en el Vaticano en plena actividad de su Capítulo General iniciado el pasado 20 de enero, que la autoridad en la vida religiosa no puede entenderse como “dominio” o “control”, sino como un servicio que respeta la libertad de las personas. En este Capítulo —del que ha salido elegido como nuevo director general el sacerdote mexicano Carlos Gutiérrez López — participan 60 presbíteros. La congregación ha querido situar en el centro de sus trabajos una cuestión clave: el ejercicio del gobierno y de la autoridad en el instituto. “La autoridad, en la vida religiosa, no se entiende como dominio, sino como servicio espiritual y fraterno a quienes comparten la misma vocación”, aseguró el Pontífice en un discurso pronunciado en español. León XIV animó a ejercer la autoridad “con una mirada respetuosa y llena de compasión”, pero que al mismo tiempo “sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana”. Asimismo, subrayó que “la autoridad en la vida religiosa está sobre todo “al servicio de la animación de la vida común, centrándola en Cristo” y “orientándola hacia la plenitud de la vida en Él, evitando toda forma de control que no respete la dignidad y la libertad de las personas”.  En su intervención insistió en que una de las tareas fundamentales del gobierno religioso es la “de promover la fidelidad al carisma”. Para ello, añadió, resulta imprescindible “fortalecer un estilo de gobierno caracterizado por la escucha mutua, la corresponsabilidad, la transparencia, la cercanía fraterna y el discernimiento comunitario”. En la misma línea, afirmó: “Un buen gobierno, en lugar de concentrarlo todo en sí mismo, fomenta la subsidiariedad y la participación responsable de todos los miembros de la comunidad”.

“No son dueños del carisma” El Papa recordó que la misión confiada a la congregación debe desarrollarse “en fidelidad al carisma”, entendido como “un don de Dios para toda la Iglesia”, que ha de ser “recibido con gratitud y consuelo”. Y lanzó una advertencia: “Recuerden, por tanto, que no son dueños del carisma, sino sus custodios y servidores. Están llamados a entregar su vida para que este don siga siendo fecundo en la Iglesia y en el mundo”. El Santo Padre también quiso dejar claro que “la diversidad de formas, estilos y acentos en la vivencia del carisma recibido no debilita la unidad, sino que la enriquece”, evocando la imagen del poliedro — usada por el Papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium  “que refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan su originalidad”.

No temer la pluralidad Por ello exhortó a no “temer la pluralidad”, sino “acogerla y discernirla”. “Al igual que en una familia cada miembro posee su propia identidad y misión, también entre ustedes la pluralidad de dones manifiesta la fecundidad del Espíritu y fortalece la misión común”, explicó. De este modo, insistió en que “no se trata de eliminar las diferencias, sino de tener la capacidad de armonizar la diversidad en beneficio de todos”. Un ejercicio, que, según detalló, “requiere humildad para escuchar, libertad interior para expresarse con sinceridad y apertura para aceptar el discernimiento conjunto”. El Papa también exhortó a los sacerdotes legionarios que participan en el Capítulo a vivir estos días “en actitud de oración, humildad y libertad interior”. “No sigan intereses particulares o regionales, ni busquen meras soluciones organizativas, sino ante todo la voluntad de Dios para su familia religiosa y para la misión que la Iglesia les ha confiado”, les instó.