30 de abril de 2026

En un contexto marcado por el aumento del hambre y el desperdicio de alimentos a nivel mundial, el Papa León XIV invitó a los fieles a unirse en oración por los que padecen “hambre, mientras tantos bienes se desperdician en nuestras mesas”. A través de la iniciativa mensual “Reza con el Papa”, la Red Mundial de Oración del Papa dio a conocer la intención del Pontífice para este mes de mayo, en la que insta a replantear la relación cotidiana con los alimentos, promoviendo una actitud de gratitud y sobriedad.En este sentido, invita a reconocer cada alimento como un don recibido y a compartirlo con generosidad, recordando que los frutos de la tierra son un regalo de Dios “destinado a todos, no solo a unos pocos”. Asimismo, pide a Dios que las comunidades cristianas y la sociedad en su conjunto sean capaces de cambiar “la lógica del consumo egoísta en una cultura de solidaridad”.  Esta conversión, explica, debe expresarse en acciones concretas como campañas de sensibilización, el fortalecimiento de bancos de alimentos y la adopción de un estilo de vida más responsable y austero. La oración concluye con una súplica de inspiración evangélica: “Que nadie quede excluido de la mesa común”.

Una crisis alimentaria mundial en aumento La intención de oración del Papa se inscribe en un escenario internacional preocupante. Según el WFP 2026 Global Outlook del Programa Mundial de Alimentos, 318 millones de personas afrontarán en 2026 situaciones de crisis de hambre o condiciones aún más graves. El informe alerta además de que el conflicto en Oriente Medio podría empujar a otros 45 millones de personas a padecer hambre aguda antes de mediados de año. En 2025 se confirmaron, además, dos hambrunas simultáneas en Gaza y Sudán, las primeras registradas en este siglo. Con esta propuesta, el Santo Padre pone el foco en una realidad que afecta a millones de personas en todo el mundo y apela a la conciencia de creyentes y personas de buena voluntad. En su oración, León XIV expresa su dolor ante la injusticia que supone que, mientras una parte de la humanidad carece de lo necesario para vivir, en otros lugares los alimentos se desechan en grandes cantidades. El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2025, elaborado por varias agencias de Naciones Unidas, señala que 673 millones de personas pasaron hambre en 2024 y alrededor de 2.300 millones vivían en condiciones de inseguridad alimentaria moderada o grave. Más de 2.600 millones de personas no podían permitirse una dieta saludable, mientras que la inseguridad alimentaria aguda continuará agravándose en al menos 16 países y territorios identificados como puntos críticos. Este panorama contrasta de forma dramática con las cifras de desperdicio alimentario. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que cada año se desperdician en el mundo más de 1.000 millones de toneladas de alimentos, un fenómeno que, además de éticamente inaceptable, tiene un fuerte impacto ambiental al generar entre el 8 % y el 10 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Ante esta paradoja, el Papa León XIV invita a colocar en el centro de la oración y de la acción concreta el derecho de todas las personas a una alimentación digna, recordando que compartir el pan es también un camino hacia la justicia, la paz y la fraternidad.