Asimismo, explicó que el ideal del nuevo centro “es que muchas personas conozcan a Cristo” y santificarse en el servicio. El arzobispo alentó a los presentes a ser perseverantes porque luego de la euforia llegan los momentos de incomprensiones y de crisis, con el maligno que “trata de dividir y de decir ‘no sigamos, eso no va a transformar el mundo’”.
Ante ello, recordó que “nosotros no estamos aquí con los pobres para transformar el mundo. Estamos para transformarnos nosotros, al lado de los pobres, en servidores del Señor”.
Finalmente, el Cardenal Rueda señaló que si bien los recursos económicos son necesarios para la dignidad del ser humano, el nuevo centro integral es, sobre todo, “un lugar y una casa misionera, de espiritualidad, de esperanza, de Cristo y de la Virgen María”.
