17 de febrero de 2025
El Arzobispo de Madrid, Cardenal José Cobo, ha divulgado una carta pastoral con motivo de la próxima Cuaresma titulada Conviértete y cree en la esperanza en la que alienta a cultivar esta virtud teologal y a dejar de lado las “batallas de sacristía”. Ante el inicio del tiempo cuaresmal el próximo 5 de marzo, el purpurado propone una reflexión sobre la llamada a la conversión frente al “desencanto y la falta de ilusión” que lleva a aferrarnos a “un realismo light, tratando de aparentar seguridad mientras nos consume la incertidumbre”. Esta inseguridad se mezcla con otras actitudes en el seno de la Iglesia Católica donde, a su juicio, “también nos hemos acostumbrado a andar más preocupados por nosotros y por las batallas de sacristía que por caminar juntos hacia la esperanza”. Por ello, invita a que esta Cuaresma sea “una respuesta concreta a la propuesta de convertirnos, quizá un poco más, a la esperanza”, que se alimenta “del perdón, la reconciliación y las relaciones basadas en el amor y la justicia”. Esta virtud, añade el Cardenal Cobo, “nos invita a dirigir nuestra atención a las tres personas dAgregar Noticiae la Trinidad y a no olvidarnos de la Iglesia”. Por otro lado, el purpurado enumera una serie de “pecados que obstruyen el acceso a la esperanza”, entre ellos confundir esta virtud con el optimismo: “El esperanzado invita a mirar la realidad en su totalidad, pero sabiendo que la última palabra es de futuro y es de Dios”, señala al respecto. El Cardenal Cobo también alerta ante “el miedo al compromiso por creer que Dios me quita mi tiempo o mis posibilidades”, animando a cada bautizado a convertirse a la voz de Dios y así tener “valentía para responder a la vocación”. Otro de los pecados que amenazan la virtud de la esperanza es “la tristeza individualista” que “fragmenta y descohesiona” y lleva al fiel a encerrarse “en prisiones de narcisismo y políticas partidistas”. “Cerrarnos en nuestros espacios ahoga y nos hace perder de vista el camino de la misión de Cristo a la que nos convoca y de la que no somos directores”, añade el purpurado. El Arzobispo de Madrid también aborda las tentaciones de “dejarnos arrastrar por la violencia y la polarización” o alejarnos de la Cruz de Cristo, pese a que la “esperanza acontece siempre, de una u otra forma ante el escándalo y la necedad de la cruz”. El Cardenal Cobo se refiere de igual modo al peligro de “olvidar a los crucificados y las víctimas”, subrayando que Dios se revela “muchas veces fuera de nuestro pequeño mundo eclesiástico. Los rostros de los que están fuera nos apremian y nos dejan a la intemperie”. La última precaución señalada por el purpurado se refiere a “dejar de soñar según Dios”, cuestión sobre la que afirma que “los profetas de calamidades pierden toda razón ante la resurrección del Crucificado. Los hombres y las mujeres capaces de soñar han regalado a la humanidad horizontes inéditos y nos han humanizado”. En aras a fomentar el espíritu de conversión cuaresmal, el Cardenal Cobo propone tres caminos a lo largo del tiempo litúrgico previo a la Pascua de Resurrección: ahondar en la experiencia bautismal, ponernos “a los pies de los crucificados de nuestros entornos”, como enfermos, personas mayores, necesitados, etc. y ha hacer “de nuestros espacios de Iglesia lugares para el encuentro”.
