13 de febrero de 2024

En la pasada eucaristía del domingo, la Parroquia Nuestra Señora del Carmen agradeció el servicio que la hermana Graciela Gutiérrez desarrolló en esa comunidad durante los últimos años. La religiosa de los Sagrados Corazones fue parte de la parroquia misionando en los sectores campesinos, como lo han hecho otras religiosas de la misma congregación por más de sesenta años en la zona. Ahora, su Congregación le asignó otra misión en una diócesis distinta y a pesar de la partida de la hermana, los laicos seguirán trabajando en la misma línea.

Así lo indicó el párroco Rodrigo Uribe, quien agradeció a la comunidad religiosa de los Sagrados Corazones y a la hermana Graciela por “todo el bien que han hecho en nosotros. A usted, por estos siete años en que permaneció en nuestra comunidad”.

El Consejo Parroquial le hizo entrega a la Hermana Cheli de un obsequio que ella aceptó con estas palabras. “Quiero agradecer a todas las personas que nos acompañan, para que juntos me ayuden a dar las gracias a Dios, primero por los sesenta años de la presencia de la Congregación de los Sagrados Corazones en la comuna de El Carmen. Somos muchas hermanas las que hemos pasado por este lugar, desde la querida y recordada madre Victoria. Cuesta despedirse de los amigos con los que hemos compartido la vida, con quienes hemos soñado juntos una iglesia más fraterna, sinodal, solidaria y participativa. Si bien la casa se cierra como comunidad religiosa, la presencia de la Congregación continuará en El Carmen con los laicos de la rama secular que se han ido formando año tras año con la espiritualidad de los Sagrados Corazones. Donde haya un miembro de los SS.CC ahí estará también la Congregación porque nos hemos preocupado de ir sembrando semillas”.

“Me voy tranquila y miro con confianza el futuro, pues espero en Dios que esta iglesia carmelina siga siendo el corazón del pueblo. Fueron siete años donde viví con intensidad mi sed religiosa, gozando y afrontando los retos de la vida, especialmente en tiempos de pandemia, cuando algunos miembros de nuestra comunidad partieron a la Casa del Padre. Agradezco el acompañamiento de los jóvenes, la catequesis familiar, Acción Fraterna, Confirmación, Consejo Pastoral. A las comunidades urbanas a las que pude acompañar más de cerca”, precisó la hermana Graciela.

“Agradezco a los sacerdotes con quienes pude compartir la acción social, gracias por su aporte en la tarea evangelizadora. Fijar los ojos en Jesús es una gracia que como bautizados debemos cultivar. Al terminar el día hace bien mirar al Señor para que él pueda mirar nuestro corazón”, se despidió.