“El Cardenal Pedro Rubiano Sáenz llevó en su vida de bautizado el tesoro del amor de Dios Padre, la gracia de Jesucristo, el Pastor hermoso, y el fuego misionero del Espíritu Santo”, afirmó el Arzobispo de Bogotá durante su homilía.
Y es que el Cardenal Rubiano Sáenz desarrolló una labor fructífera para la Iglesia y para Colombia: presidió el Episcopado durante tres periodos y fue Obispo de Cúcuta, Arzobispo de Cali y Arzobispo de Bogotá.
