10 de marzo de 2026
Católicos en diversas partes de México se congregaron frente a las iglesias de sus ciudades, en un esfuerzo por protegerlas ante la violencia de las marchas feministas organizadas el 8 de marzo (8M), Día Internacional de la Mujer. En ciudades como Monterrey, Guadalajara, Querétaro, León, San Luis Potosí, Cuernavaca, Aguascalientes y Puebla, entre otras, los católicos, muchas veces sostenidos de las manos y en otras ocasiones rezando de rodillas, sin incitar a la violencia, se formaron frente a los templos. En muchos casos, colectivos violentos pasaron frente a los templos profiriendo diversos gritos contra la Iglesia, a la par que realizaron pintas en las paredes y, en algunos casos, lanzaron pintura a los católicos congregados en el lugar. En otras ocasiones, la violencia escaló hasta intentos de incendiar los templos, como ocurrió en el Sagrario Metropolitano de San Luis Potosí, conocido como el templo de La Compañía. Ahí las feministas, además de realizar una serie de pintas al exterior de la iglesia, prendieron fuego a la puerta principal.
“Una profanación” En una Misa celebrada este lunes 9 de marzo como acto de desagravio, el párroco de La Compañía, P. Jorge Aurelio Ramírez Torres, dijo que “en este escenario brutal vamos a celebrar la Eucaristía, en primer lugar, para pedirle a Jesús perdón por todo estos hechos ocurridos el día de ayer que son una profanación a este recinto sagrado donde muchísimas mujeres encuentran refugio, consuelo, inspiración para dar lo mejor de sí mismas”. “Vamos también a pedirle que nos perdonen por nuestros pecados, por nuestra tibieza”, continuó, alentando a “que este hecho avive en nosotros la fe para ser cristianos de verdad, cristianos comprometidos, cristianos que construyen la paz, que buscan la justicia”.
Obispos de México: “Los templos son lugares de oración” La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) se pronunció en un comunicado este 9 de marzo respecto a las manifestaciones del 8M, asegurando la voluntad de los obispos “de acompañar a las mujeres en México que experimentan cotidianamente el dolor, la violencia y la injusticia”. “Las expresiones y movilizaciones que hemos visto ayer nos recuerdan una realidad que no podemos ignorar: miles de mujeres en nuestro país siguen clamando para que se les haga justicia, se les ofrezca seguridad y se respete su dignidad. Como Iglesia, hacemos eco de su clamor y nos solidarizamos con quienes han sufrido tal violencia”, expresaron. Sin embargo, los obispos lamentaron “que, en varias ciudades, algunas personas hayan aprovechado estas movilizaciones para agredir y provocar daños a instalaciones civiles y religiosas. Mención especial merece el incendio de la puerta del Sagrario Metropolitano, La Compañía, en San Luis Potosí”. “Los templos son lugares de oración, de encuentro y de consuelo para miles de personas, especialmente para quienes buscan consuelo espiritual después de haber sufrido alguna injusticia, por ello nos parece grave la violencia manifestada hacia estos lugares de esperanza y paz, pues la violencia nunca será camino hacia la paz”, señaló la CEM. “Que el dolor que padecen las mujeres no nos enfrente, sino que nos impulse a buscar caminos de justicia, de diálogo, encuentro y fraternidad”, alentaron los obispos.
“Odio sistemático” En declaraciones a ACI Prensa, Uriel Esqueda, encargado de campañas de la plataforma mexicana Actívate, lamentó que “cada vez crece más el odio sistemático contra las iglesias en estas manifestaciones del 8 de marzo”. “Esto no puede pasar desapercibido y es una muestra también de que los ataques ya no son ni a las fiscalías, ni a las presidencias municipales, ni estatales, sino que el enemigo principal se ha vuelto la Iglesia, cuando la Iglesia lo único que ha hecho es abrir sus puertas y abrazar a aquellas mujeres que en muchas ocasiones han sufrido violencia”, expresó. Esqueda precisó que “en México sí existe violencia contra la mujer” y que “es legítimo el alzar la voz”, sin embargo señaló que “cuando se cruza esa línea de denuncia y transgreden derechos humanos como el derecho humano a la libertad religiosa para que los católicos puedan ir a Misa el domingo, ahí es donde ya no puede suceder”. Para Esqueda, “es fundamental que los laicos entendamos que contamos con este derecho humano” a la libertad religiosa, así como “hacerle entender a las autoridades que lo tienen que respetar”. “Nosotros desde Actívate lo que hemos hecho es denunciar que es necesario el catalogar la cristianofobia en México porque no es un delito simple, no es una situación simple, sino que lo que en realidad sucede es un atentado directo y ataque directo contra la fe de los cristianos y esto tiene que ser estipulado en las legislaciones de nuestro país”, dijo. Tras reconocer los esfuerzos de sacerdotes y laicos que organizaron las protecciones a las iglesias, incluyendo las gestiones ante las autoridades —algo que, consideró, “se tiene que hacer urgentemente para los próximos años”—, Esqueda dijo que tras las agresiones “lo pertinente es presentar las denuncias correspondientes”. “Tampoco podemos cruzarnos de brazos y normalizar este tipo de ataques y que el 8 de marzo se vuelva un día sin ley”, subrayó. Lo ocurrido, dijo, en el marco de la conmemoración este 2026 de los 100 años de la Guerra Cristera “es un llamado a los laicos a verdaderamente ser valientes, ser congruentes con nuestra fe y saber gritar ‘¡Viva Cristo Rey!’ sin miedo”. “Dios no pide laicos tibios, pide laicos comprometidos que defiendan a sus iglesias”, algo que “se puede hacer de una manera pacífica y también se puede hacer a través de la oración”.
Ataques a “lugares vulnerables” Frida Espinosa, cofundadora de Juventud y Vida (JUVI) y miembro de CitizenGO, dijo a ACI Prensa que las agresiones contra los templos católicos se han promovido continuamente en las marchas feministas, apuntando a edificios que “son lugares vulnerables”. Mientras que las instituciones gubernamentales suelen tener mayor protección de las autoridades, y las empresas privadas tienen seguros que cubren los daños, indicó, en el caso de las iglesias católicas no hay “la capacidad de poder cubrir reconstrucciones totales o a veces incluso hasta pintura”. “Es válido que las mujeres marchen, es válido que se manifiesten”, dijo, pero “no eres libre de dañar lo que no te corresponde y mucho menos llevándote la bandera del feminismo y decir que marchas por todas”. Para Espinosa, “es una responsabilidad del cristiano el defender sus templos”, pues “lo que están custodiando esas paredes no es una empresa, no son bienes materiales; es lo más sagrado que tenemos, que es Cristo, y que claro que está ahí, está en la Custodia”. Sobre las denuncias de violencia que motivan estas marchas, aseguró que a los católicos “claro que el dolor nos indigna, claro que las pérdidas nos duelen, claro que los abusos, claro que todo eso le duele a Cristo mismo, y nos debe de doler a nosotros como Iglesia, porque amamos al prójimo”. La cofundadora de JUVI también resaltó la importancia del testimonio de vida de cada cristiano, el cual, aseguró, “va a ir moviendo conciencias”, y señaló que es necesario “tener mucha apertura a escuchar” y “tener pensamiento crítico para entender qué es parte de un lobby ideologizado y qué es parte de algo legítimo”. “No necesariamente todas las que marchan son feministas extremistas, liberales; no necesariamente todas las que marchan son pro aborto; no necesariamente todas las que marchan tienen visiones contrarias a la fe”, dijo. “Hay que dividir también la ideología de la persona, pero también lo que claro que es legítimo y lo que no lo es, para entender y abrazar el dolor, para buscar una solución a la luz de lo que nos pide la Iglesia, lo que nos pide Cristo, sin necesariamente diluir la verdad”, expresó.
