13 de octubre de 2023
Francesca Sabatinelli – Ciudad del Vaticano
El Sínodo es un «tiempo de gracia y discernimiento», para mirar hacia atrás, a lo que ha pasado, «con sus glorias y sus fracasos» y un tiempo «para sacar lecciones para un nuevo inicio», el Sínodo es lo que la Iglesia necesitaba, dijo.
El cardenal Fridolin Ambongo Besengu, arzobispo metropolitano de Kinshasa, en la República Democrática del Congo, pronunció la homilía de la misa para los participantes en la asamblea sinodal, celebrada esta mañana, 13 de octubre, en el altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro, ante la octava Congregación general.
El purpurado definió el Sínodo sobre la Sinodalidad como un «nuevo Pentecostés», por el que “hay que dar gracias a Dios», que renovará la Iglesia que reúne en Roma, a los miembros procedente de todos los continentes, reunida «como una sola familia», a pesar de su diversidad cultural, llamada a llorar y a conmoverse por sus debilidades y a pedir perdón a Dios por sus culpas.
