06 de febrero de 2026
La población de Nepal está llamada a las urnas el próximo 5 de marzo para las elecciones parlamentarias, cinco meses después de las protestas callejeras que desencadenaron una crisis política, provocando la dimisión del primer ministro Sharma Oli y la caída del gobierno. Estas manifestaciones, que incluyeron episodios de violencia como el asalto e incendio del parlamento, fueron lideradas por jóvenes de la “Generación Z” y abrieron espacio a nuevas fuerzas políticas capaces de desafiar a los partidos tradicionales y a la clase política que durante largo tiempo ha dominado el país.
En diálogo con la Agencia Fides, el padre Silas Bogati, administrador apostólico del Vicariato de Nepal, señala: “Actualmente la situación parece estable. Vivimos un período de espera mientras el gobierno interino prepara las operaciones de votación”. “En la campaña electoral hay muchas especulaciones, así como la habitual propaganda de los distintos partidos y candidatos. Una novedad son los partidos surgidos de los movimientos estudiantiles y la presencia de nuevos candidatos enfocados en la buena gobernanza y la lucha contra la corrupción, impulsados por las protestas juveniles”, explica. El padre Bogati resalta: “El protagonismo de los jóvenes es hoy evidente, en contraste con el pasado. Los jóvenes nepaleses muestran conciencia y un deseo real de influir en la vida política, social y económica de la nación. Quieren un Nepal nuevo y expresan esperanza y responsabilidad. Esto es positivo, siempre y cuando elijan la no violencia como camino para alcanzar sus ideales”. Y añade: “Las elecciones medirán la fuerza real de los movimientos emergentes liderados por los jóvenes”.
“Como católicos en Nepal -una minoría de apenas 8.000 fieles en un país de 32 millones de habitantes- apoyamos el buen gobierno y promovemos valores como integridad, paz y fraternidad. Rezamos para que las elecciones transcurran de manera pacífica y transparente, y para que el proceso político se desarrolle en favor del bien común de la nación”, concluye el padre Bogati.
Tras la dimisión del ex primer ministro Sharma Oli, el 12 de septiembre de 2025, el presidente Ramchandra Paudel nombró a la magistrada Sushila Karki, ex presidenta de la Corte Suprema, como primera ministra interina. Desde su nombramiento, Karki ha dirigido la transición política, logrando la reducción de la violencia y la convocatoria de nuevas elecciones al finalizar su mandato.
El panorama político nepales ha cambiado radicalmente desde septiembre. Un número récord de 120 partidos se presenta a las elecciones, incluidos 25 partidos nacidos tras las protestas, con listas de candidatos jóvenes que se suman a los partidos tradicionales. El Congreso Nepalí, históricamente dominante, se ha fragmentado, aunque ha buscado renovar su nómina incluyendo representantes más jóvenes, mientras que el Centro Maoísta y el Centro Socialista Unificado se han fusionado en un único bloque. En el Partido Nacional Independiente, fundado en 2022, se postula Sudan Gurung, líder estudiantil y coordinador de las protestas de 2025.
En un contexto de tensiones sociales, el gobierno interino ha desplegado a 340.000 efectivos entre policías y militares “para garantizar unas elecciones libres, justas y sin temor”. El personal de seguridad supervisará aproximadamente 10.800 centros de votación en 165 circunscripciones, con el objetivo de prevenir disturbios post-electorales, especialmente si los resultados son percibidos como una perpetuación del statu quo anterior a las protestas.
