24 de octubre de 2025

«La misión de la Iglesia en el sur de Filipinas, en la gran isla de Mindanao y en las cercanas islas Sulu, se enfrenta a una cuestión fundamental, que es la base y el trasfondo de todas las demás: la de la paz», afirma a Fides el P. Edward Labadisos, canciller y párroco de la diócesis de Iligan, ciudad situada en la isla de Mindanao.
Entre el 20 y el 24 de octubre precisamente en esta ciudad al sur de Filipinas, se ha celebrado la 18ª Conferencia Pastoral Mindanao-Sulu (MSPC), que ha reunido a obispos, sacerdotes, religiosos, líderes laicos y catequistas de las 22 circunscripciones eclesiásticas de la región. Los participantes han compartido experiencias y reflexionado sobre los retos pastorales, trazando orientaciones para la vida de la Iglesia en los próximos tres años. El tema de la conferencia, «Peregrinos de esperanza, hacia una conversión sinodal, en el camino de la nueva evangelización», se ha relacionado con la fiesta de San Pedro Calungsod, el joven catequista y mártir filipino, cuya fiesta se celebra el 21 de octubre y que es considerado «modelo de valentía misionera».
El P. Labadisos explica: «En la vasta zona de Mindanao, algunas cuestiones son comunes a todas las Iglesias locales: por ejemplo, la relación entre los tres componentes fundamentales de la población, es decir, católicos, musulmanes y lumads (indígenas). Por eso, uno de los ámbitos que siempre se cultiva en la pastoral es el del diálogo interreligioso como vía para la paz y la armonía social».
El sacerdote recuerda que la región ha vivido períodos difíciles en varias provincias: «En los últimos años recordamos el asedio de Marawi, donde se habían instalado grupos yihadistas que se declaraban del ISIS, o la presencia de grupos radicales y terroristas como Abu Sayyaf en Sulu. Ahora, desde hace algunos años, vivimos una época relativamente pacífica, y esto permite que la vida de la Iglesia florezca y siga haciendo el bien».
Asimismo, destaca que uno de los mayores retos en la zona es la pobreza: «Esta parte del país es la más pobre; tenemos un gran porcentaje de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza y la acción social de la Iglesia es importante también para promover y fomentar el desarrollo. Este es el marco en el que se inscribe la labor de evangelización que continúa por la gracia de Dios», concluye.
En la conferencia ha intervenido el nuncio apostólico en Filipinas, el arzobispo Charles Brown, quien ha elogiado a la Iglesia de Mindanao por su labor misionera además de exhortar a los católicos a renovar su compromiso con la evangelización: «La evangelización es siempre una obra vivificante que lleva la gracia de Dios a los necesitados. Es importante llevar la vida divina sobre todo a los lugares más remotos, a las zonas más pobres, a las personas más desatendidas, para darles el maravilloso don de la vida eterna», ha afirmado Brown, recordando la vitalidad de la Iglesia en Mindanao a pesar de los retos.
Monseñor José Rapadas, obispo de Iligan, por su parte, ha destacado que la Conferencia Pastoral de Mindanao-Sulu representa «un momento de gracia y de renovación de la esperanza para la Iglesia local», llamada a caminar «en el espíritu de sinodalidad, tan natural para la Iglesia de Mindanao».
La conferencia se celebró por primera vez en 1971 en la ciudad de Davao con el objetivo de fortalecer la comunión, la participación y la misión dentro de la Iglesia de Mindanao, y hoy recoge los frutos de ese compromiso y de cincuenta años de trayectoria.