04 de mayo de 2026
La paz es el don más invocado en las procesiones, en las liturgias y en las recitaciones comunitarias del Santo Rosario que en estos días reúnen a las comunidades católicas en todas las provincias de China.
Desde la noche del 30 de abril, la luz de las velas ha comenzado a brillar en celebraciones y procesiones realizadas en innumerables iglesias y santuarios católicos repartidos por toda la China continental.
Desde el santuario de Sheshan, cerca de Shanghái, hasta el de Housangyu en Pekín, desde las catedrales hasta las pequeñas capillas de los pueblos, grupos pequeños y grandes de bautizados se reúnen ante el altar y las imágenes de la Virgen para rezar con devoción a María, en este mes de mayo que la piedad popular dedica en todo el mundo a la Madre de Cristo.
La devoción a la Virgen María está profundamente arraigada en la vida de fe de los católicos chinos, que vivemn desde siempre la participación en las oraciones y liturgias del mes mariano entre otras cosas como ocasión y signo sencillo de comunión con la Iglesia universal y con los sucesores de Pedro. En un tiempo marcado por guerras que hacen sufrir a pueblos enteros, también en China se reza para que la comunión sea preservada y regrese la paz en todas partes.
En la basílica de Nuestra Señora de Sheshan, en la diócesis de Shanghái, el obispo Joseph Shen Bin ha presidido la solemne eucaristía de apertura del mes mariano en la tarde del 30 de abril. Los fieles llegados de toda China continental, incluso del extranjero, han podido participar en la celebración junto con los seminaristas del seminario de Sheshan.
Además de invocar el don de la paz, el obispo de Shanghái ha explicado el verdadero sentido de la peregrinación, que “no consiste simplemente en recorrer un camino ni en una mera ejecución externa de ritos, sino que toca la intimidad del corazón de cada uno: a medida que avanzamos paso a paso, nos alejamos del mundo y nos acercamos cada vez más a la gracia de Dios”.
Por ello –ha subrayado-, “en primer lugar, es necesario perseverar en la oración diaria, alimentando la vida con la Palabra de Dios. En segundo lugar, hay que imitar el ejemplo de la Virgen María, testimoniando la fe a través de la santidad. Finalmente, la peregrinación debe vivirse como un instrumento de renovación interior”. “Colaboremos con la Virgen siguiendo sus pasos, pidiendo en la oración el don de la paz en el mundo”.
El 1 de mayo, día dedicado a San José Obrero, el obispo auxiliar de Shanghái, Joseph Wu Jianlin, ha celebrado la misa solemne en la basílica de Sheshan, invitando nuevamente a todos a rezar por la paz.
Durante la apertura del mes mariano en la parroquia de Lucheng, en la diócesis de Wenzhou, ha sido lanzado el lema del mes: “Venerar a María, profundizando en la vida espiritual y en el servicio a la comunión”. Por su parte, la parroquia de Qianku el 30 de abril, ha inaugurado el mes mariano con una solemne procesión y una vigilia de oración en la que han participado miles de personas.
(NZ) (Agencia Fides 4/5/2026)
