09 de febrero de 2026

Jimmy Lai, el defensor de los derechos humanos y católico declarado que ha enfrentado lo que sus partidarios dicen han sido años de procesamiento y condena politizados en Hong Kong, fue sentenciado el 9 de febrero a 20 años de prisión por lo que los funcionarios chinos afirman que fueron violaciones a la seguridad nacional. La sentencia llega después de la condena de Lai en diciembre bajo la amplia ley de seguridad de China, que culminó un proceso legal de años durante el cual también fue declarado culpable de múltiples otros cargos, entre ellos fraude y reunión ilegal. Lai, conocido durante años por ser el editor del combativo tabloide pro democracia Apple Daily, fue arrestado por primera vez en 2020 tras presuntas violaciones de la política china de seguridad nacional. Desde entonces, el gobierno lo ha acusado en múltiples ocasiones, manteniéndolo sin fianza y condenándolo a largas penas de prisión, incluida una condena de 69 meses en diciembre de 2022 por un veredicto de fraude. La situación de Lai ha recibido apoyo de todo el mundo, incluso de líderes nacionales de alto nivel como el presidente de Estados Unidos Donald Trump, quien ha abogado por la liberación de Lai y, según informes, habló sobre el tema con el presidente chino Xi Jinping en octubre de 2025. Lai también ha recibido el apoyo de legisladores, activistas, líderes religiosos y defensores de los derechos civiles de todo el mundo. En 2025, fue galardonado de forma honoraria con el Premio Bradley. Este reconocimiento busca honrar a personas que, en parte, defienden “los ideales de la tradición occidental”.

La fe católica, una parte central de la vida de Lai Aunque es conocido por décadas de activismo pro democracia, Lai también es un católico declarado cuya fe ha seguido sosteniéndolo durante su encarcelamiento. Tras convertirse al catolicismo en 1997, Lai —junto con su esposa Teresa— crió a su hijo Sebastien y a su hija Claire en lo que Claire describió como “una familia católica muy amorosa”. Claire dijo a EWTN News en diciembre de 2025 que el encarcelamiento de Lai “sólo ha profundizado su fe”. Cuando los guardias de la prisión se lo han permitido, dijo ella, él ha leído regularmente el Evangelio, y “quiere ser recordado [como] un fiel servidor de Nuestro Señor”. En febrero de 2024, la Catholic University of America en Washington, D.C. (Estados Unidos), instaló un dibujo de la Crucifixión realizado por Lai. El P. Robert Sirico, fundador del Acton Institute y partidario y amigo de Lai, dijo a EWTN News en ese momento que Lai ve su encarcelamiento como una manera de unirse a la pasión de Cristo en la cruz. En noviembre de 2023, un grupo de 10 obispos y arzobispos católicos pidió al gobierno de Hong Kong que liberara a Lai, argumentando que su “persecución … ha durado ya demasiado”. “No hay lugar para tal crueldad y opresión en un territorio que afirma defender el estado de derecho y respetar el derecho a la libertad de expresión”, dijeron los prelados. Conocida durante mucho tiempo por su mayor respeto por los derechos civiles y la libertad de expresión en comparación con la China continental, la región administrativa especial de Hong Kong ha visto en los últimos años una represión por parte del gobierno del Partido Comunista Chino, que ha reforzado su control sobre la región, incluso con la estricta ley de seguridad nacional. En 2022, el P. Vincent Woo, sacerdote de la diócesis de Hong Kong, dijo a EWTN News que los líderes religiosos en la región enfrentan “consecuencias tremendas” si critican al gobierno, por lo que muchos sacerdotes u obispos se niegan a hablar públicamente contra el Partido Comunista. En una audiencia de 2025 de la Comisión de Estados Unidos para Libertad Religiosa Internacional, defensores de este derecho humano advirtieron sobre “graves violaciones de la libertad religiosa” por parte del Partido Comunista Chino, y se informó que el gobierno había “erradicado por la fuerza elementos religiosos que no están en línea con la agenda del PCCh”. Claire Lai admitió en enero que el “cuerpo físico” de su padre “se está deteriorando” en su prolongado confinamiento, y que se le ha negado el acceso regular a la Eucaristía. Pero, dijo a EWTN News Nightly, él continúa “leyendo el Evangelio todas las mañanas” y pasa el tiempo “rezando y dibujando la Crucifixión y a la Santísima Madre”. Su fe “es lo que protege su mente y su alma”, aseguró.