31 de marzo de 2026
El Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo, Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, clausuró la campaña 2026 de 40 Días por la Vida recordando a Noelia Castillo, la joven de 25 años que murió a causa de la eutanasia en España, y alentando a defender siempre la vida desde la concepción hasta la muerte natural. “Nuestra Iglesia nos convoca en el marco de los 40 Días por la Vida. Durante este tiempo, desde la Pastoral de Familia y Vida, hemos estado orando y pidiendo a Dios para que la vida sea respetada desde la concepción hasta la muerte natural”, dijo el prelado dominicano en la Misa de Domingo de Ramos en la Catedral de Santo Domingo. “Sin embargo, paradójicamente, esta semana hemos contemplado de manera muy dramática una situación en España, donde una joven de 25 años solicitó que terminaran con su vida. Se cansó de vivir a tan corta edad”, lamentó el arzobispo. Noelia Castillo, una joven española de 25 años, falleció el jueves 26 de marzo tras someterse a la eutanasia, en medio de una cadena de oración y múltiples peticiones para que no se llevara a cabo el procedimiento que puso fin a su vida. “Su padre luchó en los tribunales para defender su vida, pero no fue posible. En su mente, no encontraba sentido para continuar viviendo y decidió poner fecha a su vida”, continuó el arzobispo. “Es un hecho triste y penoso. Una joven que, aunque haya atravesado muchas crisis y situaciones difíciles, al no tener fe ni confianza en Dios, puso su confianza únicamente en sí misma”, dijo Mons. Morel. Por eso, continuó: “pedimos por ella, por su descanso eterno, y por todos los que en momentos de debilidad humana toman decisiones semejantes”. “Seguimos clamando por el respeto y el cuidado de la vida, porque si esa ley no hubiese existido en ese contexto, quizás ese hecho no habría ocurrido. Así somos los seres humanos: muchas veces queremos colocarnos por encima de Dios”, agregó.
Reflexión por Domingo de Ramos: tres actitudes a cambiar en la sociedad actual Sobre el Domingo de Ramos, el prelado se refirió a tres aspectos de la cultura actual en los cuales se puede meditar en esta Semana Santa: la superficialidad, la indiferencia y el abandono. Mons. Morel dijo que “la superficialidad nos lleva a no valorar lo esencial. Pero este tiempo nos recuerda que hay cosas que sí son verdaderamente importantes: tu familia, tu vida, tus amigos, tu salud y, sobre todo, Dios”. “El que vive en la superficialidad no valora nada en su justa dimensión. Así ocurrió con Jesús: fue recibido con alegría, pero luego todo pasó y la realidad cambió”, advirtió. En cuanto a la indiferencia, el prelado dijo que “ante el sufrimiento de los demás, muchas veces miramos desde lejos. Nos preocupan más las consecuencias económicas o personales que el dolor humano en sí mismo. Nos tapamos los ojos, los oídos y damos la espalda. Esa es la actitud del indiferente”. “Y la indiferencia es un signo de que espiritualmente no estamos bien. Cuando una persona tiene una relación profunda con Cristo, desarrolla misericordia y compasión, siente con el otro y se compromete con su realidad”, afirmó. Sobre el abandono, el arzobispo coadjutor lamentó que muchas veces, “mientras una persona tiene salud, fama o poder, muchos están a su alrededor. Pero cuando llega la enfermedad, la pobreza o la dificultad, muchos desaparecen”. “Se abandona incluso a los más cercanos: a los padres, a los hijos, a la propia familia. Jesús experimentó ese abandono, y nosotros también muchas veces lo reproducimos en nuestra vida cotidiana”, alertó. Por eso y tras animar a superar estas actitudes, Mons. Morel rogó para que “esta Semana Mayor sea una oportunidad para renovar nuestra relación con Dios, crecer en el amor y vivir con mayor compromiso nuestra fe cristiana”.
