25 de octubre de 2023
Alessandra Buzzetti *
El más pequeño se llama Kfir Bibas y tiene apenas nueve meses. Con él como rehenes en Gaza en manos de Hamás se encuentran al menos otros 20 niños. El número de personas brutalmente secuestradas por los terroristas la mañana del 7 de octubre en las ciudades y en los kibutz de la frontera con la Franja de Gaza se actualiza día tras día. Tan pronto como las autoridades israelíes tengan elementos suficientes para identificarlos. Anoche la lista tenía 222 nombres. Hay familias enteras como rehenes en el pantano de Gaza. Maayan Sigal-Koren tiene cinco familiares secuestrados por Hamás. Su madre Clara, de 62 años, una vida dedicada a la educación infantil y asistiendo a personas mayores, la pareja de Clara, Luis, de 70 años, su hermano, Fernando, de 60 años, su hermana Gabriela, de 59 años, -que gestiona una granja con proyectos de apoyo a niños discapacitados, cerca de Jerusalén- y su nieta Maya, de 17 años.
Las esperanzas de Maayan
Los secuestraron en el Kibbutz Nir Yithak, donde vivían Clara y Luis y donde otros familiares estaban de visita con ocasión de la fiesta de Sucot. El último contacto se produjo a las 11.04 horas del 7 de octubre, desde el teléfono móvil de Luis, que informaba a su hija de que estaba encerrado con los demás en el refugio antimisiles. Hasta los gritos en árabe, el sonido de disparos y objetos rompiéndose en el suelo. «Entraron a la casa, esperemos lo mejor, besos».
No se encontraron rastros de sangre en su casa, la única buena noticia para Maayan, que nos habla desde un kibutz a 30 kilómetros de la frontera con el Líbano, donde vive con su marido y sus dos hijos. El frágil hilo de esperanza de Maayan, de 39 años y madre de dos hijos, pende también del hecho de que son judíos de origen argentino. Los cinco tienen doble pasaporte. Israelí y argentino. Hasta el momento han sido liberados cuatro rehenes: una madre y su hija estadounidenses y, anoche, dos mujeres ancianas. Según medios internacionales, se está llegando a un acuerdo para la liberación de 50 rehenes, con doble ciudadanía.
El poder de la paz
«En primer lugar, espero que puedan liberar a todos los rehenes – explica Maayan Sigal-Koren – Sin duda, aquellos que tienen dos nacionalidades pueden recibir ayuda de las autoridades de dos estados, que pueden ejercer aún más presión. Espero que el gobierno argentino también lo haga, que nos ayude a sacar a mis familiares. No somos una familia religiosa, somos humanistas. Amamos a la gente. Y esto es otra cosa absurda comparada con lo que nos pasó a nosotros. Todos somos gente de paz, creemos en el poder del corazón de las personas. Es muy triste que esto les haya sucedido a personas que creen en el bien que hay en el corazón de cada hombre. Mi madre es maestra de jardín de infantes. Llevaba nueve años cuidando a los ancianos en el kibutz, pero también seguía ayudando a los niños y a sus padres. Mi tía Gabriela ayuda a niños discapacitados en una granja cerca de Jerusalén.
