19 de octubre de 2023

Este 18 de octubre la Diócesis de San Bartolomé cumple 98 años de vida y ya mira a su primer centenario. Fue creada por el Papa Pío XI el 18 de octubre de 1925, mediante la Bula Notabiliter Aucto. Antes de esa fecha, en 1916 el Obispo de Concepción de la época, monseñor Luis Enrique Izquierdo, la había decretado Gobernación Eclesiástica dependiente del obispado penquista.

En 1925, al crearse la Diócesis de San Bartolomé de Chillán, su gobernador eclesiástico, Martín Rücker Sotomayor, pasó a ser su primer Obispo hasta su muerte acaecida en 1935.

Martín Rücker fue profesor, tesorero y miembro del Seminario de Valparaíso. En 1914 fue nombrado rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, cargo que desempeñaría hasta en 1919. Al ser creada la Diócesis de San Bartolomé monseñor Rücker fue designado su primer obispo en el consistorio del 14 de diciembre de 1925 tomó posesión de la diócesis el 25 de abril de 1926.

El historiador Marco Aurelio Reyes, precisó que “cuando él llega a este a este territorio diocesano rural trata de impulsar la acción católica, vale decir, crea el centro de sociedades de madres cristianas en San Vicente, escuelas, talleres para los obreros, para los jóvenes y trabajadores, para apoyar a los a los minifundistas, a los agricultores más pequeños, es decir todo lo que es una acción social”.

Pero no todo le sería fácil a monseñor Martín Rücker que se vio enfrentado a varios problemas derivados de hechos ligados a la historia como la separación de la iglesia del Estado que se produce con la Constitución del año 1925, además de la depresión y la crisis económica en 1929.

Tras la muerte de Martín Rücker, asumió Jorge Larraín Cotapos, quien debió hacerse cargo cuatro años más tarde, de la reconstrucción de la diócesis azotada por el terremoto del 24 de enero de 1939. “Era sido un excelente sacerdote ordenado incluso en Roma en el año 1915 y había sido también vicerrector de la Universidad Católica. Le tocó el trágico terremoto de Chillán”, precisa el académico.

Jorge Larraín murió en 1955 y fue nombrado como obispo de la diócesis monseñor Eladio Vicuña Aránguiz. Entre sus principales obras se recuerdan el término de la Catedral de Chillán y la construcción de la casa de ejercicios Tabor. En el ámbito pastoral fue el promotor de las reformas del Concilio Vaticano II y viajó a España para invitar a jóvenes sacerdotes de ese país a hacer parte del presbiterio local.

El académico de la Universidad del Bío Bío, Cristian Leal, advierte que “el obispo Vicuña emprendió varias acciones, entre ellas el espacio que le brindó al laicado. Entre 1955 y 1974 se formaron varios diáconos. Propició la actualización de los religiosos para empaparse del Concilio Vaticano II para que esas ideas bajaran a la comunidad”.

Desde el Concilio, la iglesia comenzó un camino de renovación y la diócesis no quedó ajena al fenómeno. En 1968 se realizó una gran jornada diocesana con el fin de difundir las bases de este cambio. Ese mismo año se comenzó a editar la Revista Nuestro Camino y se realizarían consultas ciudadanas para determinar el sentir de la feligresía respecto de la iglesia.

El padre Raúl Manríquez precisa que el Concilio fue un hecho histórico que cambió la forma de ver las cosas. “Todos esperábamos este acontecimiento para conocer las conclusiones y vivirlas con el fin de renovar la iglesia. Primero comenzamos con los sacerdotes; el Instituto Superior de Pastoral Latinoamericana hizo unos cursos de renovación teológico en Santiago y el obispo Eladio pidió que todos los sacerdotes hiciéramos ese curso en Santiago. En este marco fue que se realizó esta gran jornada diocesana”.

La década de los 70 supuso un nuevo desafío para fieles, sacerdotes y consagrados tras el golpe militar de 1973. Los presbíteros se organizaron para ir en ayuda de las personas que buscaban refugio ante la persecución política de aquellos tiempos. Así lo recuerda el padre Raúl. “Organizamos aquí la Vicaría de la Solidaridad con asistentes sociales y con algunos abogados que colaboraban muy activamente para atender a las personas que eran de alguna manera afectadas”, recordó el padre Raúl.

Tras esos años, y bajo la administración de Francisco José Cox, la iglesia local pasó por un período de trabajo inagotable por la paz. Años más tarde se fundaría radio El Sembrador, emisora que también se puso a disposición de los intereses comunicacionales de la iglesia. A fines de la década de los 80 y con un plebiscito que definiría la continuidad o no del gobierno militar, la iglesia de Ñuble, ahora bajo la administración de monseñor Alberto Jara Franzoy, llamó a los ciudadanos a participar del proceso. La década de los 90 marcó para la iglesia local una época de cambios. Durante la administración de monseñor Jara, se decretó la creación de tres nuevas parroquias: San Juan de Dios, Buen Pastor y Quiriquina e impulsó la creación del Santuario de Santa Teresita de Los Andes y de varios colegios diocesanos.

Hacia fines de la década del 2000 y en años posteriores, explota en la iglesia chilena en la crisis de los abusos sexuales. La crisis también se vive en Chillán con denuncias que se van conociendo a partir del año 2008 y que se expresan con fuerza los años venideros. Los primeros pasos para abordar estas situaciones las enfrenta el obispo Carlos Pellegrín, quien debe abrir diversas investigaciones e implementar las orientaciones de la iglesia chilena para enfrentar los escándalos.

La crisis de la iglesia se expresa con fuerza en Chillán a mediados del 2008 por lo que en septiembre de ese año asume como administrador apostólico el sacerdote Sergio Pérez de Arce, quien se propuso la renovación de la iglesia en sintonía con los nuevos tiempos. Uno de los hitos del 2019 fue el nombramiento de las religiosas misioneras de Santo Domingo en la conducción de la parroquia del mismo nombre en Chillán, hecho que se dio de un momento de la iglesia en que se plantea con fuerza el rol de la mujer con el mismo Papa Francisco impulsando una participación de ellas en tareas de responsabilidad.

En febrero del 2020 Francisco resolvió nombrar a Sergio Pérez de Arce como el séptimo obispo de la Diócesis San Bartolomé de Chillán quien eligió como lema episcopal: “Reaviva el don de Dios que está en ti”. La ordenación se llevó a cabo en la Catedral de Chillán el 11 de julio del 2020 en medio de las restricciones impuestas por la pandemia del covid 19.

Con miras a los cien años el 2025, la iglesia diocesana de Ñuble se prepara con varios desafíos que tienen que ver con la formación de laicos y consagrados, con propiciar un ambiente seguro y libre de abusos y con seguir los lineamientos pastorales que dicen relación con una iglesia que renueva sus estructuras y desclericaliza su funcionamiento, que va al encuentro de los jóvenes, que renueva su catequesis, que acompaña el dolor del mundo y que camina junto a sus sacerdotes.