10 de octubre de 2023

El Sínodo de la Sinodalidad en el Vaticano tendrá otra premier esta semana, ya que el encuentro pasa de los grupos de trabajo en círculos menores a la asamblea plenaria, llamada Congregación General. Los periodistas podrán, por un tiempo, apreciar los discursos y procedimientos en el Aula Pablo VI.

Un discurso importante será el del Cardenal Jean-Claude Hollerich en su papel de Relator General, algo que dará al final del debate de cada sección del documento de trabajo.

El próximo reporte –llamado “presentación” del horario del Sínodo– se espera para el 13 de octubre, mientras que el siguiente será el 18. Es probable que ambos también sean transmitidos en vivo, como el de hoy.

Esta semana se desarrolla con nuevos discursos, pero también temas de posibles influencias externas, la búsqueda de la comunión sinodal y los susurros de reforma que resuenan en los pasillos del Vaticano.
¿Agendas en juego?

Persisten las preocupaciones sobre la posible influencia de los grupos de presión y la introducción de diversos temas que podrían orientar el curso del Sínodo. No es casualidad que el viernes pasado, el Cardenal Fridolin Ambongo Besungu, Arzobispo de Kinshasa, afirmara en una rueda de prensa que nadie presentaría sus agendas personales, y mucho menos intentaría imponerlas a los demás. “Nadie ha venido para imponer una agenda”, ya que “somos todos hermanos”, reiteró el purpurado africano.

El cardenal congoleño también señaló que el resultado del proceso sería “bienvenido por todos como la voluntad de Dios”.

Cualquier mención a buscar la comunión en el Sínodo no sorprende: es un estribillo común en muchas conversaciones secundarias, que evoca una apariencia de déjà vu, o un regreso al pasado.

Antes de 2014, el término “consenso sinodal” estaba a la orden del día, y los documentos se sometían a votación párrafo por párrafo. La ausencia de una mayoría de dos tercios llevó a suspender la publicación de documentos, una práctica destinada a fomentar la comunión por encima de la división.

En un intento por lograr una aparente transparencia, el Papa Francisco ha revelado sistemáticamente todos los tipos de documentos finales y el recuento de votos. Este Sínodo, sin embargo, tomará una ruta diferente.

En lugar de un documento final, saldrá un documento resumido, cuya aprobación dependerá más del recuento general de la experiencia del Sínodo que de capítulos particulares.

En octubre de 2024, el respaldo de la asamblea al documento final podría potencialmente alterar el documento resumido.