27 de agosto de 2026
Evangelio según san Mateo 24, 42-51
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene e! ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.
¿Quién es el criado fiel y prudente, a quien el señor encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?
Bienaventurado ese criado, si el señor, al llegar, lo encuentra portándose así. En verdad os digo que le confiará la administración de todos sus bienes.
Pero si dijere aquel mal siervo para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo castigará con rigor y le hará compartir la suerte de los hipócritas.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes».
Reflexión del Evangelio de hoy
“En vosotros se ha probado el testimonio de Cristo”
Esta lectura es un llamamiento a la esperanza, un agradecimiento de Pablo al Señor por todos los cristianos que han creído en la Buena Noticia. Primeramente los llama santos, porque han invocado el nombre de Jesucristo y han creído en Él. Hermanos, esto es una gran alegría para nosotros, cristianos de hoy, en medio de un mundo hostil, lleno de heridas y ausencia de fe. Pocos aspiramos a una verdadera santidad porque pensamos que es necesaria la perfección, miramos en nuestro corazón y tantas veces experimentamos nuestras propias debilidades, nos parece inalcanzable ser santos. Pero san Pablo dice, que no es santo aquel que es perfecto en virtudes y obras, es más sencillo, santo es aquel que invoca el nombre de Cristo con fe y camina fiándose de Dios y su promesa. Si experimentas hoy tu pobreza, si ves que tus límites te impiden caminar…no temas, ¡aún puedes ser santo! Porque es así como Dios revela sus misterios, a los pequeños y humildes de corazón que esperan con amor la salvación. Hoy te invito a que con el salmista, proclames las grandezas de Dios en tu vida, que narres al mundo sus grandes acciones a través de tu historia. Alaba al Señor día tras día, aun cuando tu entorno sea difícil, aún cuando las pruebas de la vida intenten ahogar tu alegría, no dejes que las dificultades apaguen el fuego vivo del amor que Dios ha puesto en ti. Haz memoria de Jesucristo, detente un rato a lo largo de este día y da gracias al Señor por la historia de amor que está haciendo contigo.
“Estad también vosotros preparados”
El Evangelio de hoy nos llama a estar en vela. Esto no significa que el cristiano tenga que vivir siempre alerta, como en tensión, a la espera de la venida del Señor como un castigo o un juicio implacable. Estar en vela significa tener el corazón bien dispuesto, abierto al encuentro con el Amado que espera ser acogido. No sabemos ni el día ni la hora en que llegará el Señor, por eso, hemos de pasar por este mundo dejando huellas de amor, Dios no nos pide alcanzar metas casi imposibles, no nos pide vivir siempre acelerados tratando de hacer mil cosas y llegar a todo, sólo nos pide permanecer, perseverar con amor hasta su venida. El amor es paciente, espera contra toda esperanza y alumbra la oscuridad de quienes están a su alrededor. Alumbra y abre caminos allí donde sólo parecía haber muerte. ¿Cómo estás viviendo hoy tu vida? ¿Eres consciente que se te ha regalado un día más para vivir el Evangelio y transmitirlo al mundo? ¿Qué haces con los dones que Dios te ha entregado? ¿Te estás reservando algo de tu vida para no dárselo a los demás por miedo? El cristiano que se fía completamente de su Dios y Padre, conoce su interior y sabe que no es merecedor de tantas gracias, que todo le ha sido dado por amor. Vive el día de hoy como si supieras con certeza que hoy vendrá el Hijo del Hombre. ¿Qué encontrará en tu vida? Por muchas cosas que hagamos, por muy buenas que sean nuestras intenciones y nuestros cansancios…lo importante es que el Señor cuando venga, nos encuentre en vela, con la lámpara del amor encendida y bien preparada para entregar esa luz al mundo y reflejar en otros corazones el amor que Dios nos tiene. ¡Ánimo hermanos! Que esta Palabra nos de alegría porque Cristo nos quiere vivos, nos quiere alegres en la esperanza y perseverantes en la caridad.
QUE TENGAN UN MUY BUEN DÍA Y CON LA GRACIA DE DIOS, VAMOS QUE SE PUEDE
