27 de agosto de 2026

El P. Benjamín Ossandón integró la delegación regional que expuso el trabajo de prevención y acompañamiento territorial desarrollado en Chile junto a «Nadie Menos por la Droga» y PANAD. En su discurso, el Santo Padre hizo un llamado a construir «una Iglesia que se detiene, unge las heridas y se convierte en hogar».

En el marco de un encuentro internacional de reflexión y cooperación frente al fenómeno de las drogas, el Padre Benjamín Ossandón, junto a representantes de la región, participó en una audiencia privada con el Papa León XIV para presentar las iniciativas de acompañamiento y prevención comunitaria que se ejecutan en el país.
Durante el encuentro, la delegación dio a conocer el trabajo desplegado en territorio chileno a través de Caritas Chile y la implementación de los Centros de Escucha Barrial, una iniciativa de la institución que se asocia al movimiento Nadie Menos por la Droga y la Pastoral Nacional de Adicciones (PANAD). Como gesto de comunión y representación de las comunidades locales, el P. Benjamín Ossandón hizo entrega al Santo Padre de una estampa conmemorativa en nombre de todos los equipos y voluntariados que trabajan en terreno. «Le entregué esta estampa, a nombre de todos», destacó el presbítero tras la cita.
Una respuesta integral frente a un «mundo deshumanizado»
Durante la audiencia, el Pontífice agradeció la gestión del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Pontificia Comisión para América Latina y la Pontificia Academia para la Vida por propiciar este espacio de diálogo. Asimismo, saludó a las delegaciones de centros de prevención y recuperación procedentes de Asia, África, Europa y América.
Al abordar la problemática de las adicciones, el Papa señaló que se trata de un «fenómeno complejo que pone de manifiesto el fracaso de un mundo deshumanizado» y enfatizó que la respuesta no puede ser parcial:
«El sufrimiento de los jóvenes nos reclama respuestas integrales: prevención comunitaria, atención científica, justicia con rostro humano y acompañamiento pastoral cercano. Nuestra contribución tiene que ir dirigida al cuidado, la presencia y la reconstrucción del tejido comunitario».
Los cuatro puentes para la acción y la centralidad de la familia
En su alocución, el Santo Padre destacó cuatro «puentes» estratégicos de colaboración para hacer frente a la crisis de las adicciones:
– Entre la Iglesia y los organismos internacionales: Destacó la alianza entre la OEA y el CELAM para capacitar organizaciones de fe y la elaboración del Manual de la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de las Adicciones.
– Entre la ciencia y la fe: Precisó que la Iglesia no busca competir con las neurociencias o la psiquiatría, sino iluminar la problemática desde el Evangelio con una mirada integral del ser humano.
– Dentro de la Iglesia global: La articulación de experiencias entre continentes para compartir dolores, esperanzas y metodologías pastorales.
– El puente ecuménico: La colaboración con otras comunidades eclesiales en el amor concreto hacia quienes sufren.
Asimismo, hizo un especial énfasis en el rol protector de la familia como «iglesia doméstica», afirmando que «no hay mejor prevención contra las drogas que una buena familia».
Al cierre de sus palabras, el Papa instó a las organizaciones presentes a seguir el ejemplo del Buen Samaritano para construir «una Iglesia que se detiene, se acerca, se conmueve, unge las heridas, alimenta y se convierte en hogar», bendiciendo la labor que realiza Caritas Chile y las distintas redes internacionales en favor de las personas marginadas.