04 de agosto de 2026
«Asia no necesita misioneros que lleguen con todas las respuestas preparadas. Necesita hermanos y hermanas que lleven a Cristo, caminen con la gente, escuchen profundamente, sepan discernir con paciencia, sirvan a los heridos, construyan la paz y pronuncien el nombre de Jesús con humildad y alegría». Así lo ha afirmado Ambrose Pitchaimuthu, obispo de la diócesis de Vellore y director nacional de las Obras Misionales Pontificias de la India, al inaugurar con su ponencia el I Simposio Misionero Franciscano, celebrado los días 1 y 2 de agosto en Chennai bajo el lema «Anunciar a Cristo en la Asia de hoy con san Francisco de Asís». El encuentro ha tenido lugar en la ciudad india donde se encuentra la Basílica de Santo Tomás, levantada sobre la tumba del Apóstol (véase Agencia Fides 30/07/2026).
En su intervención, el obispo Pitchaimuthu ha destacado tres realidades fundamentales que han estado en el centro del Simposio: la persona que estamos llamados a anunciar, Jesucristo; el contexto en el que ese anuncio tiene lugar, la Asia de hoy; y el compañero de camino que enseña cómo anunciarlo, san Francisco de Asís.
El prelado ha situado además el Simposio en el marco de cuatro importantes aniversarios: los ochocientos años del Tránsito de san Francisco de Asís; el centenario de la Jornada Mundial de las Misiones; los ciento diez años de la Unión Misional Pontificia; y los cincuenta años de la revista TAU. «El Tránsito de san Francisco -ha señalado el obispo Pitchaimuthu- nos invita a recordar una vida plenamente configurada con Cristo. La Jornada Mundial de las Misiones nos exhorta a anunciar a Cristo en comunión con la Iglesia universal. El aniversario de la Unión Misional Pontificia nos llama a formar a todo el Pueblo de Dios en la conciencia misionera. El jubileo de la revista TAU nos recuerda la importancia de comunicar el Evangelio a través de la reflexión teológica, la escritura, la cultura y los medios de comunicación contemporáneos».
Siete orientaciones para la misión franciscana en Asia
El Simposio se ha desarrollado en cuatro sesiones: dos dedicadas a la espiritualidad franciscana, una centrada en el anuncio del Evangelio en Asia y otra concebida como un taller de intercambio de experiencias y formación.
La pregunta que ha recorrido todo el encuentro ha sido: «¿Cómo puede la familia franciscana anunciar a Jesucristo de manera creíble, humilde y valiente entre los pueblos de la Asia de hoy?»
En su ponencia, el obispo Pitchaimuthu ha propuesto siete orientaciones para la misión franciscana en Asia: volver a partir de Cristo; convertirse en fraternidades misioneras y no simplemente en individuos dedicados a distintos ministerios; mantener unidos el anuncio y el diálogo; salir al encuentro de los lugares heridos de Asia -las periferias urbanas, las aldeas olvidadas por el desarrollo, las comunidades migrantes, las zonas afectadas por desastres ecológicos, las cárceles, los hospitales, los asentamientos de refugiados, las universidades y los espacios digitales-; dejarse evangelizar por los pobres; formar discípulos misioneros en todos los niveles; y comunicar esperanza.
El cardenal Marengo: un anuncio que se transmite “susurrando”
La primera sesión, dedicada a la evangelización en Asia, ha enriquecido el Simposio con testimonios procedentes de diferentes contextos sociales y geográficos.
Entre ellos ha destacado el video-mensaje del cardenal Giorgio Marengo, prefecto apostólico de Ulán Bator (Mongolia), quien ha sintetizado su experiencia misionera en cinco aspectos fundamentales: la relación como base de la misión; la primacía del ser sobre el hacer y el tener; la caridad como lenguaje del amor de Dios; la evangelización como despertar de la capacidad de amar; y el «susurro» como forma privilegiada de anunciar el Evangelio (véase Agencia Fides 24/06/2026).
Testimonios de las Obras Misionales Pontificias
También han resultado especialmente significativas las experiencias compartidas por dos directores nacionales de las Obras Misionales Pontificias.
El padre Paul Chatsirey, director nacional de las OMP de Laos y Camboya, ha destacado que en esos países el diálogo tiene sobre todo un carácter diplomático y que es esencial mantener las relaciones respetando las normas del derecho civil. «Seguimos siendo testigos y anunciando la Buena Nueva viviendo en paz, con respeto, comprensión mutua y espíritu de sinodalidad», ha afirmado. Por su parte, el padre Marcus Fernandes, OFMCap, responsable de la dirección nacional de las OMP del Vicariato Apostólico de Arabia del Norte, conocida como Missio AVONA, ha explicado: «Somos la Iglesia de los migrantes en el Golfo Arábigo. Nuestras iglesias son pocas y, por eso, constituyen auténticos oasis espirituales para cada fiel en medio del desierto. Cada familia es una pequeña Iglesia doméstica que reza y da testimonio de Cristo dentro de su propio hogar. Por ello, cada bautizado está llamado a ser misionero, compartiendo la Palabra de Dios que aporta esperanza y fortaleza a nuestra vida cotidiana».
