16 de julio de 2026
Johan Pacheco – Ciudad del Vaticano
“Guadalupe lo que hace es recordarnos, que ningún pueblo está condenado a la violencia o a la división”, expresa el cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Ciudad de México en entrevista a Vatican News, compartiendo además sobre las realidades pastorales de su Iglesia local y las implicaciones de las reformas anunciadas recientemente en la Basílica Santa María de Guadalupe: “Considero indispensable recuperar una Iglesia con actitud misionera”.
La Iglesia mexicana, históricamente marcada por la presencia de la Virgen de Guadalupe, tiene un compromiso permanente con el anuncio del Evangelio. ¿Cuál es actualmente este compromiso a la luz de la realidad social de la nación?
El compromiso sigue siendo el mismo que Jesús confió a sus discípulos: anunciar el Evangelio. Lo que cambia son las circunstancias en las que debemos hacerlo y también la manera de salir al encuentro de las personas.
México vive realidades difíciles, como lo es la violencia, la pobreza, las familias que buscan a sus desaparecidos, la soledad y la desesperanza que experimentan muchos jóvenes. Ante ello, la tarea de la Iglesia es estar cerca, escuchar, acompañar, y ayudar a reconstruir los vínculos, que hacen posible la vida en comunidad.
Considero indispensable recuperar una Iglesia con actitud misionera, como nos indicó el Papa Francisco y nos lo ha confirmado el Papa León XIV.
Durante mucho tiempo, las personas llegaban espontáneamente a nuestras parroquias; hoy la realidad nos muestra que debemos salir a su encuentro, conocer sus dudas y acompañar sus necesidades.
Santa María de Guadalupe nos enseña precisamente esto. Ella no esperó a que Juan Diego llegara a buscarla. Salió a su encuentro, lo llamó por su nombre, escuchó su preocupación y le confió una misión. Este es un ejemplo concreto para la evangelización de nuestro tiempo.
En la Arquidiócesis de la Ciudad de México, con un gran porcentaje de fieles y realidades muy diversas, ¿cuál es el plan pastoral, que permita desarrollar un proceso misionero y sinodal ante las exigencias del mundo de hoy?
Es necesario precisar que la Ciudad de México tiene realidades muy complejas. No podemos considerar una sola manera de evangelizar una ciudad con tantas diversidades sociales, culturales y económicas.
Por eso hemos impulsado un proceso de escucha, que parte desde las propias comunidades, y que en nuestro caso, inició con una Visita Pastoral de dos años, y ha continuado con las asambleas parroquiales y la Asamblea Arquidiocesana.
Al mismo tiempo, estamos fortaleciendo los decanatos, y la participación de los laicos mediante enlaces que ayuden a conocer mejor la realidad de cada territorio.
Pretendemos que las estructuras pastorales estén cada vez más cerca de la vida de las personas, conocer sus preocupaciones, y descubrir experiencias de evangelización que están dando fruto, para compartirlas.
El camino nos debe llevar a generar un dinamismo misionero, e impulsar que cada parroquia se pregunte ¿a quiénes no estamos llegando?, ¿quiénes necesitan ser escuchados?, ¿qué debemos hacer de manera diferente para anunciar hoy a Jesucristo?
Un icono importante para México y para el mundo entero por su amplia devoción es la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, para la cual se han anunciado unos cambios y reestructuraciones. ¿De qué se trata y cuál es el objetivo de estas novedades?
La Basílica de Guadalupe ocupa un lugar muy especial en la vida de la Iglesia y en el corazón de millones de personas. Precisamente por la importancia de su misión, hemos considerado indispensable iniciar una etapa de renovación y fortalecimiento institucional.
Durante los últimos meses hemos realizado un proceso de revisión y escucha que nos ha permitido reconocer áreas de oportunidad en los procesos administrativos, operativos y pastorales.
Una institución, como la Basílica de Guadalupe, que recibe cada año a millones de peregrinos necesita estructuras capaces de responder adecuadamente a esta enorme realidad. Por eso buscamos distinguir con mayor claridad la misión pastoral de la operación administrativa, fortaleciendo ambas dimensiones.
No estamos cambiando la misión de la Basílica, buscamos más bien, que todo proceso administrativo y sus estructuras estén al servicio apropiado a su misión evangelizadora y de atención a los peregrinos.
Además, nos encontramos ante dos acontecimientos importantes. El más próximo es la conmemoración de los 50 años de la Nueva Basílica, y el segundo es el camino hacia los 500 años del Acontecimiento Guadalupano.
Para responder adecuadamente aprovecharemos lo que ha sucedido en los grandes santuarios del mundo, como la Basílicas de Santa María la Mayor, o la Basílica de San Pedro, en Roma.
Así asumiremos la responsabilidad de preparar a la Casita del Tepeyac para las próximas generaciones.
