07 de julio de 2026
Bogotá (Agenzia Fides) – ¿Cómo formar hoy sacerdotes preparados para responder a los desafíos de la Iglesia en Colombia desde la escucha y el discernimiento? Esta es la pregunta que orienta la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, que se está realizando del 6 al 10 de julio en Bogotá.
Inspirada en el lema “La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera”, esta 121 asamblea plenaria reúne a 90 obispos de Colombia para discernir sobre la vida y la misión de la Iglesia. Pero además, esta edición tendrá una característica especial, participarán rectores y formadores de seminarios, seminaristas, religiosos, religiosas y laicos vinculados a la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL).
Su presencia responde al deseo de escuchar diversas voces implicadas en la formación sacerdotal, con el objetivo de fortalecer el camino de preparación de los futuros presbíteros.
Precisamente para el episcopado del país “es fundamental fortalecer una formación sacerdotal que favorezca la madurez humana, espiritual, intelectual y pastoral de los futuros presbíteros” como se lee en el comunicado de la conferencia episcopal recibido en la Agencia Fides.
Los obispos subrayan que “la formación comienza antes de la ordenación y constituye un proceso integral orientado al servicio del Pueblo de Dios”. En este sentido, las transformaciones sociales, culturales y digitales, junto con los nuevos desafíos pastorales, invitan a la Iglesia a revisar el acompañamiento y la formación de quienes se preparan para el ministerio sacerdotal.
Durante la asamblea se trabajará en la actualización de la Ratio Nationalis, documento que orienta la formación inicial al presbiterado en el país, en sintonía con el camino sinodal de la Iglesia universal. Las jornadas incluirán oración, eucaristía, conferencias y trabajo en grupos, con una metodología que privilegia la escucha y el discernimiento comunitario.
La Asamblea insiste precisamente en comprender que la formación sacerdotal no es una tarea aislada de los seminarios, sino una responsabilidad compartida por toda la comunidad eclesial, donde obispos, sacerdotes, consagrados y laicos contribuyen, desde sus propios carismas y vocaciones, al crecimiento de la misión de la Iglesia. La calidad de dicha formación influye directamente en la vida de las comunidades, en su capacidad de anunciar el Evangelio, acompañar familias, jóvenes y personas en situación de vulnerabilidad.
Los datos del Anuario Estadístico de la Iglesia (31 de diciembre de 2023) permiten situar este interés por la formación de los futuros sacerdotes en un contexto más amplio. A nivel mundial se constata una disminución del número de sacerdotes, tendencia que en América afecta tanto al clero diocesano como religioso y se traduce en una creciente carga pastoral y en un mayor número de fieles por ministro ordenado (véase Fides 25/4/2026)
En Colombia, con cerca de 52 millones de habitantes y unos 48 millones de católicos bautizados, esta realidad se refleja en una estructura eclesial extensa -más de 78 circunscripciones y alrededor de 4.600 parroquias- atendida por unos 9.700 sacerdotes. Esto supone aproximadamente un sacerdote por cada 5.000 habitantes, en un contexto en el que la misión evangelizadora se sostiene también gracias a una amplia red de apoyo formada por más de 11.000 religiosas, 51.000 catequistas y casi 73.000 misioneros laicos. Ante este panorama, la Iglesia subraya la corresponsabilidad de toda la comunidad en el acompañamiento de las vocaciones y en una misión cada vez más “en salida”, en la que el ministerio ordenado se vive en clave de servicio eclesial y comunitario.
(LGR) (Agencia Fides 06/07/2026)
