02 de julio de 2026
La mujer que abrazó la selva es el título de la nueva biografía novelada sobre Santa Laura Montoya, escrita por la periodista Carmen Elena Villa Betancourt con el fin de transmitir la vida de la primera santa colombiana de una forma “fácil de digerir y leer”. La novela está disponible en las librerías gracias a la editorial Paulinas, que decidió apostar por esta obra literaria cuya inspiración nació durante una oración frente a la tumba de la santa, que en 1914 fundó las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena con el apoyo de Mons. Maximiliano Crespo, Obispo de Santa Fe de Antioquia, para llevar el Evangelio a los indígenas de la selva. “Un día, visitando el santuario de la Madre Laura en Medellín y orando ante su tumba, vino a mi cabeza la idea de escribir una biografía novelada suya que fuera fácil de digerir y leer”, relató a ACI Prensa la colombiana Carmen Villa, quien actualmente es directora de la Revista Diálogos de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Al tratarse de una novela, la autora comparte que “fue todo un desafío” construir los diálogos y las descripciones que exigen este género literario. Para ello, dedicó un gran tiempo a leer “la biografía y los escritos de la Madre Laura, leer algunas obras literarias de la Colombia del siglo XX de autores como Tomás Carrasquilla y Manuel Mejía Vallejo”. “Algunos textos de mi libro están muy ceñidos a los diálogos que ella describe en su autobiografía Historia de las misericordias de Dios en un alma. Otros diálogos los creé desde cero leyendo el contexto y las descripciones que ella hizo y haciendo un esfuerzo, nada fácil, de ponerme en su lugar”, explica. Además, afirma que antes de escribir hacía “una oración a Dios Padre y a Santa Laura para que intercediera por mí y me permitiera comunicar su vida de la manera más fiel y a la vez entretenida posible. La escritura de este libro fue para mí una experiencia literaria y espiritual muy bonita”. Sin embargo, relatar la vida de la religiosa —que nació en Jericó en 1874 y falleció en Medellín en 1949—, también comportó abordar momentos difíciles, como “algunos roces con altos jerarcas de la Iglesia” y las calumnias de las que fue víctima. “Me costó mucho llegar a esa parte y manejar la narración de manera equilibrada, buscar ser crítica con algunas malas prácticas, como el excesivo clericalismo y la minusvaloración a la mujer, y a la vez entender que mientras estemos en esta tierra, siempre habrá malos entendidos, pero que la Iglesia es de Cristo y que Él siempre llena de amor, consuelo y fortaleza a quienes son fieles a Él y sufren persecuciones”, indica Carmen Villa. Otro desafío fue describir “los paisajes colombianos, las montañas por las que anduvo en mula, la comida, la música y otros elementos propios de la cultura colombiana”. Todo ese arduo trabajo fue con el fin de resaltar “la santidad nacida en tierras latinoamericanas, con sus propias costumbres, su jerga y la piedad popular”, además de destacar la manera como la Madre Laura evangelizó a los indígenas, respetando su libertad. “Los trató como a sus hijos y les mostró el tesoro de la fe y la alegría de encontrarse con Jesús a quien tanto amó”, afirmó.
La novela como medio para evangelizar Durante el diálogo, la autora compartió que las novelas han sido el medio que la “han acercado a las figuras de los santos”, ver su humanidad y así renovar su “amor a Jesús a través de su testimonio”. Sin embargo, lamentó que las vidas de los santos latinoamericanos estén casi ausentes en este género literario. “Son pocas, o casi ninguna, las novelas que existen sobre ellos. Es tiempo de darlos a conocer, de mostrar su aporte a la espiritualidad y a la sociedad desde sus propias tierras”, expresó. “¡Qué lindo sería, por ejemplo, publicar novelas de grandes santos como Teresita de los Andes, Mama Antula, Guadalupe Zavala, José Gregorio Hernández, Carmen Rendiles y tantos otros hombres y mujeres que supieron testimoniar en sus vidas el amor de Jesús! y que a veces son tan poco visibilizados”, añadió. En ese sentido, manifestó su alegría porque el nombre de Santa Laura Montoya haya sido mencionado por el Papa León XIV en su encíclica Magnifica humanitas, “junto a otras mujeres de la historia que han luchado por aquellas personas que a veces representan los más pequeños y frágiles ante los ojos del mundo, pero que ante Jesús son los más grandes y los primeros”. “No me imaginé que en un documento sobre inteligencia artificial pudiera salir el nombre de Santa Laura, pero me hizo mucho sentido que León XIV, con su espíritu misionero y su amor por América Latina, mencionara a esta gran mujer por su la lucha a favor de la dignidad humana, algo que solo puede lograr el corazón del humano, la magnífica humanidad, superando cualquier precisión algorítmica”, afirmó. El libro La mujer que abrazó la selva puede adquirirse en las librerías Paulinas de Colombia y en su tienda virtual en este enlace. Para adquirir el ebook, puede hacer click aquí.
