26 de junio de 2026

El Cardenal Ernst Simoni, de 97 años, que fue torturado por el régimen comunista de Albania, subió a la colina de las apariciones de Medjugorje el martes 23 de junio, en la víspera del 45 aniversario del inicio de las supuestas apariciones. El 24 de junio de 1981 seis jóvenes afirmaron haber visto por primera vez a la Virgen María en el monte Podbrdo. Desde entonces, algunos de esos videntes aún dicen recibir mensajes de la Madre de Dios a diario. Tras una larga investigación, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe aprobó en 2024 un documento titulado La Reina de la Paz, en el que aprecia los frutos espirituales que se han producido, no encuentra obstáculo en los presuntos mensajes recibidos y no se pronuncia sobre la sobrenaturalidad de los fenómenos.  Ayudado por jóvenes de la Comunidad del Cenáculo, que trasladaron en parte del camino al purpurado -subido a una silla a la que se incorporaron unas andas-, el cardenal albanés superó a pie parte del pedregoso recorrido no sin dificultad. En su recorrido, fue bendiciendo a los presentes que se detenían a saludar. Al llegar a la cima del monte, rezó el Rosario junto a la imagen de la Virgen María y bendijo el agua con la que asperjó a los presentes antes de regresar. Las imágenes de esta peregrinación ofrecidas por María Visión Medjugorje son un testimonio de la determinación del cardenal que, siendo sacerdote, padeció la dictadura comunista de Enver Hoxha, quien proclamó a Albania como «el primer estado ateo del mundo».  Nacido en 1928 en la localidad de Troshani, el joven Ernest Simoni se formó entre 1938 y 1948 con los franciscanos, hasta que la sangrienta persecución religiosa eliminó a los superiores de la comunidad y se vio forzado a seguir su formación de forma clandestina. En 1956 fue ordenado sacerdote en la Catedral de San Esteban en la Archidiócesis de Shkodrë-Pult. Siete años más tarde, tras celebrar la Misa de la víspera de la Navidad el 24 de diciembre de 1963, cuatro agentes le detuvieron e informaron de que sería ejecutado en la horca, acusado de haber celebrado una Misa en sufragio por el alma del presidente Kennedy, recientemente asesinado, por indicación de San Pablo VI. Según su propio testimonio, trataron de tenderle una trampa, colocando a otro preso en su celda, que empezó a quejarse del Partido Comunista. Su predicación acerca del amor al enemigo en la cárcel, llegó a oídos del dictador, que decidió conmutarle la pena por 28 años de trabajos forzados. Durante esos años, siguió celebrando la Misa y ejerciendo el sacerdocio de forma clandestina. En 1973, fue condenado de nuevo a la pena capital, acusado de instigar una rebelión. Pero el testimonio de sus compañeros dejó sin efecto inmediato la decisión, quedando en prisión durante 18 años más hasta que fue liberado en 1981.  Durante otros nueve años más, hasta la caída del régimen comunista en 1990, mantuvo su labor pastoral en la clandestinidad.  «El Señor me ha ayudado a servir tantos pueblos y a reconciliar a muchas personas, alejando el odio y al diablo de los corazones de los hombres», aseguró al concluir su testimonio ante el Papa Francisco en octubre de 2016.  Un mes más tarde, el P. Simoni fue creado cardenal en el consistorio celebrado el 19 de noviembre de 2016.