22 de junio de 2026
El Papa León XIV defendió este lunes en el Vaticano la dignidad de la vida humana en todas sus etapas y advirtió sobre los riesgos de una medicina subordinada a criterios técnicos o utilitaristas. “Ningún médico debería permitirse jamás, basándose en algoritmos de laboratorio, decidir sobre la vida de un embrión o de una persona anciana”, manifestó este lunes en el Vaticano ante miembros de la Fundación Jérôme Lejeune. “¡La medicina nunca podrá convertirse en servidora de la muerte programada!”, subrayó. La institución inició su labor en Francia en 1995, tras el fallecimiento del genetista Jérôme Lejeune, considerado el padre de la genética moderna por descubrir en 1958 la causa genética de la trisomía 21 (síndrome de Down). Según su sitio web, la organización destina entre 4 y 5 millones de euros anuales a investigación, cuenta con un biobanco en París con más de 20,000 muestras y dispone de cuatro centros médicos —París, donde han sido atendidos más de 13,000 pacientes; Nantes (Francia); Córdoba (Argentina) y Madrid—. “Quiero expresarles mi aliento en su compromiso en favor de la vida y de la dignidad humana”, afirmó León XIV. En su discurso, el Pontífice recordó también la figura del científico francés, cuya causa de beatificación avanzó cuando el Papa Francisco firmó en 2021 el decreto de sus virtudes heroicas. A pesar del reconocimiento internacional que le valió su descubrimiento, este fue posteriormente utilizado por la industria del aborto para identificar a los no nacidos con síndrome de Down, lo que Lejeune rechazó con firmeza. El genetista francés, declarado venerable, defendió públicamente la vida de los más débiles a pesar del rechazo que sufrió en ciertos ámbitos científicos. Durante el encuentro, celebrado con ocasión del centenario del nacimiento de Lejeune, el Papa subrayó que el profesor dedicó su vida a los niños con discapacidad: “Conmovido por la difícil situación de los niños con discapacidad, el profesor Lejeune les dedicó su vida como investigador científico”. Recordó además que el descubrimiento de la anomalía cromosómica responsable de la trisomía 21 lo convirtió en “precursor de la genética moderna”.
“La medicina es el odio a la enfermedad y el amor al enfermo” Asimismo, destacó su vocación médica y su compromiso con los pacientes, a quienes llamaba “los pobres entre los pobres”, y citó una de sus expresiones más conocidas: “La medicina es el odio a la enfermedad y el amor al enfermo”.El Papa recordó también su influencia en la Iglesia, señalando que San Pablo VI lo nombró miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias y que su cercanía con San Juan Pablo II contribuyó a la creación de la Academia Pontificia para la Vida. En su intervención, León XIV advirtió sobre el uso éticamente cuestionable de los avances científicos. “Hombre de ciencia y de sabiduría, Jérôme Lejeune comprendió rápidamente que su descubrimiento científico sería utilizado para erradicar a las personas con trisomía 21 antes de su nacimiento”, afirmó. El Pontífice añadió que el genetista denunció este fenómeno como “racismo cromosómico”. “Sean, como él, testigos comprometidos en la sociedad, al servicio de la búsqueda constante del bien común”, afirmó. El Papa reiteró que la técnica no puede sustituir a la medicina ni desligarse de un marco ético: “Ahora bien, el valor de la persona no depende de lo que realiza o produce”. Finalmente, agradeció la labor de la Fundación Lejeune, que continúa el trabajo de su fundador en los ámbitos de la investigación, la atención médica y la defensa de la dignidad humana. “Me alegra el lugar que ocupan a nivel mundial en la investigación sobre las discapacidades intelectuales de origen genético”, dijo. El Pontífice concluyó alentando a sus miembros a seguir promoviendo una cultura de la vida y del bien común, y les impartió su bendición apostólica extensiva a sus familias y a los pacientes atendidos por la institución.
