16 de junio de 2026
Tomando como marco la celebración de la Copa Mundial de la FIFA 2026, Mons. Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), hizo un llamado a los católicos a trabajar unidos y afirmó que en la Iglesia “tenemos como capitán a Jesucristo”. En la homilía de la Misa que presidió el domingo 14 de junio en la Catedral de Cuernavaca, Mons. Castro Castro indicó que el Mundial “es un acontecimiento que nos recuerda que ningún campeonato se gana solo”. “Por más que hay excelentes jugadores de fútbol, solos no pueden. Hace falta trabajar en equipo, hace falta disciplina, hace falta trabajo constante, hace falta seguir las reglas y (…) confianza mutua”. En el escenario deportivo, dijo, “tenemos un ejemplo para la Iglesia: estamos jugando el gran partido de la historia, tenemos como capitán a Jesucristo y tenemos que trabajar juntos, confiar los unos a los otros, sobre todo sabiendo que el Espíritu Santo está entre nosotros y nos fortifica y nos anima y nos transforma”. La Copa Mundial de la FIFA es organizada este año por México, Estados Unidos y Canadá, y se realiza del 11 de junio al 19 de julio. 13 de los encuentros deportivos están programados en las localidades mexicanas de Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.
“Cristo ve el dolor escondido de las personas” En su homilía, el presidente de la CEM también destacó que “Cristo ve el dolor escondido de las personas, Cristo ve las heridas de nuestra historia personal y de las familias”. El Señor, continuó, “ve la soledad de los ancianos, ve la incertidumbre de muchos jóvenes, ve la angustia de quienes no encuentran sentido a su vida, el sufrimiento de los más pobres, ve las víctimas de la violencia, ve a quienes han perdido la esperanza”. “Esa compasión incluye todo esto y más, porque somos su tesoro especial”, subrayó. El pueblo mexicano, lamentó, está “cansado y abatido” por “la violencia, la inseguridad, la extorsión, la corrupción, la desconfianza social, la fragmentación familiar, la indiferencia religiosa”. “Esto Dios lo ve, lo siente y —podemos decir— sufre, porque nos ama, porque ve su tesoro herido, mira estas realidades y no las mira desde lejos, las contempla con su amor, su misericordia, [su] corazón siente compasión por todo esto”, señaló. En ese contexto, Mons. Castro Castro aseguró que “Dios no se cansa de nosotros, nunca, ciertamente no se resigna de nuestras heridas y pecados” y “nunca deja de amar a su pueblo”.
“Hay un hambre espiritual tremenda” Luego, el prelado mexicano destacó que “Dios sabe que la necesidad es enorme de trabajadores para su viña”, pues “hay una hambre espiritual tremenda, el vacío del corazón y esa hambre siguen fuertes”. “Hay tantas personas que viven sin fe o aparentan vivir sin fe, pero en el fondo de su corazón siguen buscando el sentido de su vida, siguen buscando esperanza y siguen buscando amor”, señaló. “Cuando dice Jesús que faltan obreros no se refiere solamente a sacerdotes y a religiosas, no”, precisó Mons. Castro Castro, pues “también necesitamos laicos comprometidos, jóvenes generosos que respondan, necesitamos familias santas, necesitamos catequistas convencidos, necesitamos laicos que amen a su Iglesia”. Recordando el llamado a los Doce Apóstoles, el Obispo de Cuernavaca recordó que Jesús “no eligió a los más perfectos”, sino que eran “personas muy sencillas, pescadores sencillos, hombres corajudos e impulsivos, personas de carácter bien difícil, hasta un traidor”. “A veces pensamos que Dios escoge sólo a los santos para servirlo”, dijo el obispo, pero “el Evangelio está diciendo lo contrario: Dios llama a personas frágiles para transformarlas en instrumentos de Su gracia”.
